¿Te atreves a hacer voluntariado?

¿Te atreves a hacer voluntariado?

Las necesidades siguen aumentando, por lo que ahora solo queda que las entidades sociales pongamos también de nuestra parte para animar a toda la ciudadanía a involucrarse en esta aventura

Las personas que realizan o han realizado algún tipo de voluntariado podrían dar argumentos convincentes para animarnos a participar y prestar tiempo, conocimientos y energía en ayudar a que este mundo sea un poco mejor. El reto está en convencer a los que no han experimentado esto para que se atrevan a hacerlo.

La Ley 45/2015 de 14 de octubre de Voluntariado lo define como el conjunto de actividades de interés general desarrolladas por personas físicas que tengan carácter solidario, realizadas libre y voluntariamente, sin contraprestación económica o material y que se desarrolle a través de entidades de voluntariado con arreglo a programas concretos. Pero lo que no recoge la legislación, porque las leyes no se detienen nunca en este tipo de cuestiones, son las numerosas razones que nos animan a compartir nuestro tiempo y experiencias: cómo el voluntariado nos ayuda a crecer como personas. Sin duda la cantidad de solidaridad que damos nos reporta grandes beneficios que aunque no sean medibles económicamente, son de incalculable valor.

En nuestro ámbito más cercano hay cientos de causas por las que trabajar. Basta una pequeña investigación para descubrir que con un poco de entrega contribuimos a mejorar la sociedad, dando pequeños pasos para lograr un entorno más sostenible e igualitario, generar oportunidades para las personas más vulnerables, ayudar a erradicar la violencia de género, a hacer más llevadera una enfermedad, encontrar un empleo o crear una empresa, salir del círculo de la pobreza, a valorar la diversidad, a tantas y tantas causas, que es imposible que permanezcamos impasibles. Sólo hace falta un poco de intención, algo de tiempo y un derroche de solidaridad y estaremos aportando nuestro granito de arena para mejorar este mundo.

Y claro que la sociedad ha cambiado, y las necesidades y los retos que se nos plantean también. Por eso la ley estatal y el anteproyecto que prepara la Junta de Andalucía ya contemplan nuevas formas de prestar nuestra colaboración. Se abre la posibilidad de hacer voluntariado a través de las nuevas tecnologías, sin que nuestra presencia sea necesaria. Y anima también a las nuevas generaciones a que se incorporen a esta experiencia, ampliando la edad para poder hacer voluntariado a los 12 años. Se anima también a la participación de empresas y de universidades, promoviendo que faciliten el voluntariado corporativo. Podrán facilitar el desarrollo de actividades de voluntariado, reduciendo o adaptando la jornada laboral, e incluso con interrupciones de la relación laboral con reserva del puesto de trabajo.

Sin duda las posibilidades son muchas, los retos son todavía más grandes y las necesidades siguen aumentando, por lo que ahora solo queda que las entidades sociales pongamos también de nuestra parte para animar a toda la ciudadanía a involucrarse en esta aventura.

Y es que en muchos casos las organizaciones sociales no sabemos motivar, comunicar bien nuestras necesidades, ni gestionar el caudal de solidaridad a nuestro alcance. Tenemos que comenzar por tanto haciendo autocrítica y esforzarnos para transmitir ilusión a las personas. Contar bien en qué estamos, todo lo que hacemos y cuánto nos falta por conseguir para contagiarles las ganas de sumarse para transformar la realidad, facilitándoles lo más posible su aportación. Porque sin duda si somos muchos haremos más. Y toda persona tiene muchos que aportar.

El desafío es grande. Tenemos que implicar a toda la sociedad y convencerla de que el voluntariado resulta clave para que este mundo avance sin dejar a nadie atrás y funcione mejor, aunque por supuesto no hay que liberar de su responsabilidad a la Administración, que debe evitar ocurrencias de ocupar con voluntariado puestos de carácter técnico y tiene la obligación de prestar apoyo, complementar y enriquecer toda aportación voluntaria que llega desde el Tercer Sector y la propia ciudadanía.

Hace unos días una empresaria de éxito me contaba por qué ella había decidido prestar unas horas de su tiempo de forma voluntaria para hacer mentoring y ayudar a jóvenes que están emprendiendo. Ella explicaba que llevaba tiempo con la necesidad de hacer algo por los demás, de contribuir con su conocimiento y su experiencia a ayudar, pero que no sabía cómo llevarlo a cabo. La clave fue encontrarse con una propuesta que le facilitó las cosas. Una organización social le ofreció pautas de cómo hacer el mentoring, seleccionó a los jóvenes que mejor encajaban con su perfil y le proporcionó los medios para poder hacer su voluntariado. Esta es la fórmula que debemos seguir el resto de entidades para hacer más fácil el ejercicio de la actividad voluntaria.

Además de ayudar a este joven emprendedor desde el voluntariado podemos completar el trabajo técnico que venimos desarrollando para prestar apoyo a Juan, que con 54 años necesita reciclarse profesionalmente para buscar un empleo; a Lola, que con sólo 8 años requiere de refuerzo para hacer sus tareas del cole y mejorar en sus estudios; a Jenny, que quiere dejar de ejercer la prostitución y encontrar un futuro distinto; también a Carlos, que busca integrarse en la sociedad después de su paso por la cárcel; a Vicente, que con 79 años aprende a manejar su teléfono móvil; a Pablo y María, a los que hay que sensibilizar para detectar y prevenir el acoso escolar; a Francisco, de 44 años, que quiere reconducir su vida después de una adicción y encontrarse en la calle. A todas estas personas podemos echar una mano y dedicar nuestro tiempo a través de la Asociación Arrabal, que tiene entre sus valores la igualdad de oportunidades y la justicia social. Pero no estamos solos. En Málaga hay más de 300 organizaciones sin ánimo de lucro que te están esperando, a ti que estás leyendo este artículo hasta el final, para contar con tu solidaridad. No lo pienses más, porque el mundo pertenece a quien se atreve, ¿te atreves a hacer voluntariado?

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