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"La UMA me enseñó para estar a la altura de los mejores estudiantes del mundo"

UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

"La UMA me enseñó para estar a la altura de los mejores estudiantes del mundo"

La titulada en Arquitectura Ana García Puyol gana con su equipo de la Universidad de Harvard un prestigioso concurso para construir una casa sostenible en Japón

10.05.13 - 13:20 -
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'La UMA me enseñó para estar a la altura de los mejores estudiantes del mundo'
Ana García Puyol, con una imagen virtual del proyecto.

Con tan solo 26 años, Ana García Puyol presenta una trayectoria profesional envidiable. En diez días saldrá para Tokio, donde pasará dos meses desarrollando el proyecto de casa sostenible que ha ganado, junto a un equipo internacional formado en la Universidad de Harvard, el prestigioso concurso de arquitectura 'International University Architectural Competition' de Tokio, que tenía en su jurado a los reconocidos arquitectos japoneses Kengo Kuma, Tomonari Yashiro y Darko Radovic.

A Ana siempre le fascinó el dibujo técnico y "esa mezcla que la arquitectura hace de arte e ingeniería". Lo suyo no fue vocacional, pero un amigo arquitecto de su padre le habló de que iba implantarse en Málaga la Escuela de Arquitectura y aceptó el reto. Entró la primera con una nota de 9,83, allá por el año 2005, y seis años más tarde fue la primera titulada en Arquitectura por la Universidad de Málaga (UMA). Dice que sus logros se los debe también a su hermana melliza María. Ella estudió Ingeniería Superior de Telecomunicaciones también en Málaga, y ahora está haciendo el doctorado en la Agencia Espacial Alemana con sede en Munich. "Me gusta contar esto porque siempre he pensado que he conseguido estar aquí hoy gracias al trabajo que siempre hemos hecho juntas (fuimos al mismo colegio e instituto y al conservatorio a tocar el piano y estudiar composición hasta los 18 años)".

Pasó los tres primeros años en Málaga y dos fuera: cuarto en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, con una beca Séneca y quinto en Southern Illinois University en Carbondale, con una beca ISEP. Regresó a Málaga tras pasar el verano trabajando en Chicago para un estudio de arquitectura en el que participó en propuestas para concursos internacionales. Realizó el Proyecto Fin de Carrera en Málaga y terminó en junio de 2011. Tras pasar el verano de vacaciones, decidió dedicarse exclusivamente a preparar su portfolio, las solicitudes a universidades americanas y a la Beca Talentia hasta finales de año. En enero se trasladó a Munich para trabajar en un estudio de arquitectura a la espera de tener noticias sobre la admisión en Harvard. Poco después supo que la habían aceptado y en agosto comenzó sus estudios en el Graduate School of Design, la escuela de arquitectura de la universidad. "Mi programa es un master post-profesional de dos años centrado en torno a la investigación y mi especialidad es tecnología, lo que incluye diseño paramétrico y fabricación digital, uso de robots en construcción, programación para arquitectura y diseño, y estudio de materiales inteligentes", explica.

-¿Qué representa este premio en su carrera?

Este es el primer concurso que gano como coautora. He tenido la suerte de participar en otros proyectos que han conseguido el primer premio y se van a construir, pero aún era estudiante y formaba parte de un equipo liderado por arquitectos. Me hace muchísima ilusión porque, aunque es un proyecto pequeño, supone hacer realidad una casa que ha sido fruto de un gran esfuerzo de equipo, me va a permitir pasar unos meses en Japón, que tiene una cultura totalmente diferente a la española, y tuve la suerte de recibir el premio de manos de Kengo Kuma. Me considero muy afortunada.

-¿Cómo afronta este verano en Japón y la construcción de la casa que su equipo ha diseñado?

La mitad del equipo nos vamos a desplazar a Tokio. La casa se va a construir en Hokkaido, por lo que la primera semana la vamos a pasar allí para reunirnos con proveedores de materiales locales. El resto del tiempo vamos a trabajar en Tokio y vamos a tener la asistencia de la oficina de Kengo Kuma para desarrollar los planos de acuerdo al código técnico japonés.

-¿En qué consiste básicamente el proyecto? ¿Qué novedades aporta a la arquitectura actual?

El concurso ha sido la tercera edición de un evento organizado por la empresa constructora japonesa LIXIL, que ofrece la oportunidad a estudiantes de experimentar con conceptos contemporáneos de sostenibilidad en proyectos reales. El concurso buscaba el diseño de una casa unifamiliar y presentamos 'Retiro en la Naturaleza', un proyecto para una zona rural de Taiki-cho, en Hokkaido (Japón). Exigían que estuviera construida en madera. Nuestra propuesta tiene como punto de partida la incorporación de materiales reciclados para reducir el impacto ambiental del edificio, hasta el punto de plantear que la cimentación de la casa usara traviesas de ferrocarril en lugar del convencional hormigón armado. El espacio interior de la casa está organizado en torno al concepto de 'horizonte' (por ello se llama 'Horizon House') y todas las actividades se llevan a cabo en el plano del suelo y en relación con un ventanal continuo que rodea el espacio y ofrece vistas al exterior. Además, la casa incorpora modernas tecnologías de calefacción por energía geotérmica y el uso de la nieve como material aislante sobre la cubierta inclinada.

-¿Cuánto tiempo os ha llevado desarrollarlo? ¿Cómo ha sido esa experiencia?

El GSD fue invitado a esta última edición en la que participaban 12 universidades de 11 países distintos. El director del Máster de Arquitectura Mark Mulligan organizó un concurso interno en enero y eligió nuestra propuesta para representar a la escuela en la fase internacional. Entonces el equipo original se amplió de 5 a un total de 8 estudiantes: Carlos Cerezo Dávila, Thomas Sherman, Robert Daurio, Mariano Gómez, Takuya Iwamura, Natsuma Imai, Matthew Conway y yo. Con ello conseguimos cubrir especialidades muy distintas, desde Arquitectura a Paisajismo, pasando por Tecnología (la mía) y Sostenibilidad (la especialidad de Carlos Cerezo, también de Málaga y arquitecto por la Universidad de Sevilla, 2010). El proyecto se ha organizado en torno a una asignatura optativa y ha requerido reuniones semanales de todo el equipo con los tutores Mark Mulligan y Kiel Moe durante cuatro meses. En ese tiempo, los miembros del equipo hemos tenido la oportunidad de colaborar con expertos en estructuras, instalaciones y construcción y miembros de las oficinas más respetadas del mundo (como Mathias Schuler, Sal Craig y Hanif Kara), a la vez que realizar múltiples modelos digitales, herramientas de simulación y maquetas. También ha colaborado en el proceso el arquitecto español Iñaki Ábalos, recientemente nombrado director del Departamento de Arquitectura del GSD.Tras enviar la propuesta a Japón a finales de marzo, fuimos seleccionados como finalistas junto a la Universidad Nacional de Singapur y la Universidad Técnica de Delft. Los tres equipos enviaron a algunos de sus miembros a presentar en público a Tokyo en abril. El nuestro recibió el primer premio.

-¿Por qué cree que ha sido elegido su proyecto? ¿Qué ha visto el jurado en él?

Durante el acto, el prestigioso arquitecto japonés Kengo Kuma y presidente del jurado, destacó los aspectos experimentales en la construcción de la casa y su fuerte relación con el entorno tanto a nivel social y económico como paisajístico. El proyecto pretende tomar todos los materiales de fuentes locales. Esto ha requerido que el primer paso fuera una investigación en torno a los materiales disponibles en Hokkaido. Por ejemplo, hay varios colegios de madera abandonados de los que querríamos reutilizar las fachadas para el acabado de la nuestra.

-¿Qué le empujó a dar el salto a Harvard?

Durante mi formación en Arquitectura tuve la oportunidad de pasar un año en Southern Illinois University en Carbondale gracias a una beca de intercambio de la UMA, y la experiencia en una universidad americana me encantó. Por casualidad, uno de mis jefes en el estudio para el que trabajé en el verano de aquel año en Chicago, Luis Collado, estudió en el Graduate School of Design y eso reavivó el interés que tenía desde adolescente en ir a Harvard a estudiar. Al acabar la carrera, decidí invertir unos meses en preparar la solicitud de admisión y gracias a la Beca Talentia pude venir. Y quise adentrarme en el mundo de la Tecnología porque siempre me ha fascinado cómo el mundo digital y la robótica cambian la manera en que se proyecta arquitectura, facilitando, en muchos casos, la creación de espacios que con herramientas tradicionales habrían sido muy difíciles y habrían necesitado un gran presupuesto.

-¿Qué le ha dado Harvard que no le dio la Universidad de Málaga?

Lo especial de aquí son los medios y las posibilidades de especialización y personalización de la educación, pero sobre todo la gran variedad de gente que estoy conociendo. Por ejemplo, nuestro equipo está integrado por cuatro americanos, un argentino, un japonés y dos malagueños. Estoy haciendo contactos en campos de la arquitectura y de mi especialidad en concreto, pero también fuera de ella. Es de destacar la calidad de las conferencias que se ofrecen, y los arquitectos que tenemos la posibilidad de conocer porque se trasladan a Cambridge para presentar sus proyectos. En estos los últimos años han venido numerosos arquitectos premiados con un Pritkzer, entre ellos los dos últimos ganadores, Toyo Ito y Wang Shu, y más recientemente, la arquitecta iraní Zaha Hadid. En cuanto a Tecnología, la escuela cuenta con un taller de fabricación digital con cortadoras láser, fresadoras, impresoras de 3D, y dos robots. En concreto, planeo utilizar uno de estos robots para mi tesis final. Además, al ser parte de Harvard, puedo tomar clases en MIT.

-¿Cómo recuerda ahora su paso por la UMA?

Con mucho cariño al recordar especialmente las largas horas trabajando en el Taller de Renfe donde empezamos. Siento que la Escuela de Arquitectura ha hecho un gran trabajo y ha conseguido que tenga una formación de alto nivel. Sin la Universidad de Málaga no estaría ahora en Harvard, ni habría podido trabajar en Alemania y Estados Unidos como he hecho en los últimos años. Para mí es un orgullo haber estudiado en Málaga y sentir que la Universidad me enseñó muchísimo para estar a la altura de los mejores estudiantes del mundo que a día de hoy me rodean.

-Con su formación y la perspectiva que le da la experiencia, ¿cree que los españoles nos vemos peor de lo que nos ven fuera?

Lo cierto es que en el extranjero se tiene una muy buena imagen de los profesionales españoles. En particular, en el campo de la arquitectura, saben que tenemos muy buenos conocimientos de construcción y eso es un gran valor añadido a la hora de contratarnos.

-¿Se ve algún día de vuelta a España? ¿Qué horizonte visualiza en este momento?

Voy a estar un año más en Harvard, puesto que no acabaré el máster hasta mayo de 2014. Me gustaría seguir ligada al mundo de la investigación y la tecnología. Además del proyecto de Japón, este verano voy a pasar tres semanas realizando precisamente un proyecto de investigación trabajando para un estudio de arquitectura e ingeniería en Nueva York. Me encantaría tener la oportunidad de aplicar todo lo que estoy aprendiendo aquí en nuestro país y mi ciudad natal. Desafortunadamente, las circunstancias ahora mismo no son las mejores para los jóvenes que, como yo, han acabado recientemente sus estudios en España. Pero yo espero que la situación mejore pronto y podamos tener una oportunidad allí, ya sea trabajando en el campo de la construcción o de la investigación.

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Ana García Puyol, con su equipo de la Universidad de Harvard.

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