
Un pirómano hiperactivo mantiene en jaque a la policía, a los bomberos y al servicio de limpieza de la capital. El vándalo se ha cebado en la zona de la calle Ayala y alrededores, donde en solo tres días ha quemado (total o parcialmente) 18 contenedores de basura orgánica y de reciclaje de papel, vidrio y envases, con unas pérdidas estimadas de unos 10.000 euros (el coste por unidad varía entre los 155 y los 800 euros). Además, un coche que estaba aparcado resultó gravemente dañado.
La oleada de incendios arrancó durante la madrugada del jueves al viernes, y el autor hizo un recorrido por la calle Ayala, la avenida de la Aurora (esquina a Ancha del Carmen), Héroe de Sostoa y Decano Ignacio Alamillos. En total, se perdieron ocho unidades, entre las distintas variantes de recogida orgánica y de reciclaje. La segunda tanda se produjo durante la noche del domingo al lunes, y en este caso se concentraron todos en la calle Ayala. Resultaron afectados diez depósitos, aunque en este caso los equipos de extinción estaban sobre aviso y en varios casos pudieron apagar las llamas a tiempo.
En el Ayuntamiento de Málaga no esconden la preocupación por estos hechos. El concejal de Seguridad, Julio Andrade, aseguró que se está trabajando intensamente para detener al autor o autores, en un operativo coordinado del que forman parte agentes de la Policía Local y Nacional. Por su parte, la edil de Medio Ambiente, Ana Navarro, reconoció que se está produciendo una «oleada fuerte», y criticó con dureza al causante: «No se entiende que gastemos tanto dinero en reponer contenedores quemados por placer, es reprobable y reprochable. Algunos de ellos cuestan hasta 800 euros». Navarro hizo un llamamiento a la colaboración ciudadana para que denuncien si observan situaciones de este tipo.
Lo cierto es que la quema de contenedores es un problema grave en la capital. El año pasado se perdieron un total de 350 contenedores de basura. El coste de reposición de elementos de mobiliario destinado a limpieza que fue fruto de actos vandálicos ascendió a 214.000 euros, un 40% más que el año anterior. El preferido por los pirómanos es el depósito habitual de basura general de 1.100 litros (con 149 unidades en 2012), aunque los destinados a la separación de residuos ganan peso en las estadísticas. Casi 3.000 papeleras resultaron dañadas de alguna forma.



