Recreación de una reunión de una familia de la burguesía malagueña de la época. / Foto: Lázaro
La Concepción se inició en 1855 de la mano del matrimonio formado por Amalia Heredia Livermore y Jorge Loring Oyarzábal, marqueses de Casa Loring. La dedicación y el esfuerzo de la pareja para hacer de una finca agrícola un jardín subtropical han tenido la compensación de llegar hasta nuestros días como una de las mejores muestras de esta vegetación al aire libre de Europa.
La hacienda era un lugar de reunión y recreo donde se daban cita parte de la burguesía malagueña. Su fama, tanto por la categoría de sus jardines como por la colección arqueológica que atesoraba, se extendió fuera de nuestras fronteras, recibiendo visitas de ilustres personajes de la realeza, la política y las artes.
La idea de recrear esta historia con muñecos partió del artista Alberto Martín, de “Tent-ación”. El objetivo de la muestra es acercar una parte muy importante de la historia de la ciudad a todos los públicos, sobre todo a los más jóvenes.
Tras el estudio de fotos antiguas de finales del siglo XIX procedentes del legado Silvela, el artista ha construido unas escenas casi idénticas utilizando para ello la famosa muñeca Barbie y los conocidos Ken, Madelman y otros similares. Todas las recreaciones están realizadas con material reciclado: tapones de botellas, rejillas de fregaderos, soportes de agujas, etc. Cada personaje tiene un traje y sombrero diferentes, hechos con telas de recortes de modistos, y en el caso de las mujeres además peinados, abanicos, y sombrillas distintas, inspirados en catálogos de vestidos y atuendos del siglo XIX. Nada de lo que se ve es lo que parece. Algunas sillas están hechas con palillos de la ropa, palos de pinchitos para las sombrillas, los sofás son joyeros, las lámparas son sacapuntas...
Esta instalación es todo un derroche de ingenio, imaginación y creatividad de su autor que, cuidando hasta el más mínimo detalle, consigue transportarnos a una época de esplendor de Málaga, donde la burguesía se influenciaba de las modas y costumbres del extranjero: la hora de té, la porcelana inglesa, el gusto por las plantas y la jardinería, los picnis, etc.
En la exposición el visitante encontrará las escenas acompañadas de la imagen real de finales del siglo XIX y un comentario explicativo.