Para el gran público la tumba más famosa de los faraones egipcios es la del rey Tutankamon, sin embargo muy pocos saben que el artífice de tan magno descubrimiento fue el egiptólogo inglés Howard Carter. Así que hoy para recordarlo Google le dedica su doodle y celebra el 138 aniversario de su nacimiento, escondiendo su logo tras en la tumba del propio Tutankamon
Howard Carter nació en una faimilia numerosa de Norfolk, Inglaterra, siendo el menor de una familia de once hermanos. Su padre, Samuel Carter, era artista. Carter creció en Swaffam, al norte de Norfolk, sin recibir educación formal; su padre le enseñó los fundamentos del dibujo y la pintura.
Hijo de un artista pintor, aprende el oficio de su padre. Una sociedad de egiptología inglesa advierte su talento de dibujante y le propone, a los 17 años, marcharse a Egipto. Acepta. Allí, copia bajorrelieves, aprende a excavar y restaurar los monumentos, y se convierte finalmente en inspector de Antigüedades. En 1908, lord Carnarvon, un noble, entusiasta aficionado a la arqueología y dispuesto a proporcionar los fondos necesarios para continuar el trabajo de Carter, le contrata para excavar en Tebas y, luego, en el Valle de los Reyes. En noviembre de 1922, es la apoteosis: tras largos años de vana búsqueda, Howard Carter descubre la tumba de Tutankamón. Solitario y tozudo, tiene pocos amigos. Participó en la excavación de Beni Hasan. Posteriormente estuvo bajo la tutela de William Flinders Petrie.
La tumba de Tutankamon
Lord Carnarvon financió la búsqueda de la tumba de un faraón hasta entonces desconocido, Tutankamón, cuya existencia había sido detectada por Carter. El 4 de noviembre de 1922 Carter halló la tumba (posteriormente designada KV62), que se encontró casi intacta, siendo la mejor conservada del Valle de los Reyes. Junto a Lord Carnarvon, el 16 de febrero de 1923, Carter abrió la cámara funeraria siendo el primero en ver el sarcófago de Tutankamón.
En 1931 anunció su intención de buscar en Asia Menor la tumba de Alejandro Magno, pero no llegó a llevar a cabo el proyecto. Por sus méritos y hallazgos le fue conferido el doctorado honoris causa en Ciencias por la Universidad de Yale; fue también miembro de honor de la Real Academia de la Historia. Tras catalogar los numerosos hallazgos, Carter se retiró de la arqueología, convirtiéndose en asesor de coleccionistas y museos, como los de Cleveland o Detroit. Murió en 1939, a los 65 años. Su muerte a esta, para entonces, avanzada edad es la evidencia más comúnmente esgrimida para refutar la leyenda de la "maldición de los faraones" que se supone recayó sobre el grupo que profanó la tumba de Tutankamón al entrar en ella. Fue enterrado en el cementerio de Putney Vale, al oeste de Londres. Sobre su propia tumba se escribieron dos frases relacionadas con su pasión egipcia: "Tú que amas Tebas, que tu espíritu viva, que puedas pasar millones de años, sentado con tu rostro hacia el viento del Norte, y los ojos resplandecientes de felicidad" y "Oh, Noche, extiende sobre mí tus alas, como las estrellas imperecederas".