Andrés Liétor, empresario acusado en el ‘caso Malaya’ y socio de Carlos Sánchez, tenía ganas de empezar a declarar. Se sentó hoy en el banquillo de los acusados para tratar de desmontar todas las acusaciones que hace la Fiscalía, poniendo en duda la validez de las pruebas. Liétor repasó los 23 hechos que se relacionan con él para asegurar que no ha participado en ninguno y que no hay delitos.
“No puedo entender qué hago aquí”, dijo el acusado, que se mostró exaltado en sus palabras hasta el punto que el juez le tuvo que llamar la atención. Empezó su intervención negándose a responder a cualquiera que no fuera su defensa y denunciando su “indefensión”.
Liétor, acusado de cohecho, malversación y blanqueo, arremetió contra los archivos informáticos en los que la Fiscalía basa su acusación para decir que no demuestran nada. "El hecho es la existencia de un archivo, no hay otro hecho en esta operación", aseguró; “este archivo en sí mismo no constituye delito y ni mucho menos que yo haya participado", dijo en referencia a los documentos intervenidos en el despacho de Roca.
La declaración de Liétor estuvo llena de acusaciones y de calificativos contra el proceso. Habló de “disparate” y de una acusación “tendenciosa” y aprovechó para relatar sus amplios conocimientos sobre ‘Malaya’: "Yo tengo explicación para todo, porque llevo haciendo un doctorado en Malaya seis años. Cuando ustedes dicten sentencia, ese será mi título: 'Doctor en Malaya'", afirmó contundente.
Sobre los pagos a Roca, el empresario mantuvo su tono impetuoso para asegurar que el considerado cerebro de la trama “no tenía capacidad ni poder para dar licencias o firmar convenios. Cómo le iba a pagar yo a alguien que no me podía dar nada”, afirmó. En una sesión mucha más larga de lo habitual, el juez suspendió la jornada cuando a Liétor se le escaparon las lágrimas al relatar su paso por los calabozos.
Declaración de Carlos Sánchez
Antes de intervenir Liétor, terminó de declarar su socio de Carlos Sánchez sin apenas novedades. “No sé nada” o “no lo recuerdo” fueron las frases más habituales en su testimonio. Pese a estar acusado del pago de importantes cantidades a Roca a cambio de favores urbanísticos, Sánchez insistió hoy en que él no sabe nada de las licencias o de los posibles abonos. Argumentó que en los últimos años ha vivido más en Santo Domingo que en España y que apenas tenía relación con Marbella, Roca o los concejales del Ayuntamiento. "Con Roca no hay química. No sé nada de él, no he estado en fiestas con él, no he tocado el tambor con él, no he estado en el Rocío...", afirmó el acusado.
El fiscal anticorrupción mostró al acusado una serie de documentos que se intervinieron en el despacho de Roca y de los que había copias en CCF21, la inmobiliaria de Carlos Sánchez y Andrés Liétor. Sánchez no reconoció ninguno de esos documentos y dijo que no llevaban ningún sello ni firma de su empresa. Tampoco admitió haber pagado con obras de arte a Juan Antonio Roca, como sostiene la acusación.
Como hizo en la sesión del martes, Sánchez siguió intentando desacreditar el proceso judicial: "Usted sabe cuántas modificaciones de nombres y de cosas se hicieron", le dijo al fiscal en referencia a unos documentos intervenidos por la policía. Incluso el presidente del tribunal, José Godino, tuvo que llamar la atención del procesado para que dejara de “hacer alusiones” y se limitara a responder o no a las preguntas de los abogados.