Sus vecinos, aunque están acostumbrados al frío lo sobrellevan como pueden: con mucha ropa de abrigo, toque de queda para no pisar la calle a media tarde y por la noche o con buenos sistemas de calefacción en las casas. Otro remedio casero para entrar en calor muy extendido en el pueblo, de unos 1.200 habitantes, es mediante el resoli, un licor casero que elaboran los vecinos.







