Un hombre ha sido condenado a 15 años de cárcel por agredir sexualmente de forma continuada a su sobrina. El caso fue descubierto por la mujer del acusado cuando la menor dormía con el matrimonio en un sofá-cama por falta de espacio.
Los hechos sucedieron en enero del año pasado en la capital cuando el procesado junto con su esposa se quedaron a dormir en el domicilio de los padres de la menor. Por falta de sitio la niña, de doce años, se acostó con el matrimonio en el sofá cama. Según la sentencia de la Audiencia Provincial, durante la madrugada, el hombre le tocó sus órganos genitales y senos, aunque por encima de la ropa porque no consiguió quitarle el pijama por la oposición de su sobrina. Sí que logró, en cambio, besarla repetidamente en la boca, al tiempo que le sujetaba fuertemente el rostro y le decía que guardase silencio. Las maniobras del acusado despertaron a su mujer, que al observar sus movimientos y jadeos le preguntó qué estaba haciendo sin obtener respuesta.
La tía de la niña contó lo sucedido a la madre, por lo que ésta interrogó a la menor, quien entonces le contó lo sucedido la noche anterior y lo que venía ocurriendo un año atrás con su tío. Aunque sin poder precisar concremente cuántas veces ni en qué fechas, la menor relató que, bien en el campo cuando iban a recoger limones, bien en la casa de él o en la de élla, el hombre la había obligado a mantener relaciones sexuales con penetración. Confesó además que en dos ocasiones le practicó una felación. A fin de que no revelara lo que hacía con ella, el acusado, según testificó la niña, le amanazaba con matar a su madre y a su hermano.
La tía de la niña declaró en el juicio que aquella noche, tras oír los jadeos y notar los movimientos de su marido, comprobó que la niña tenía el pijama subido. Tras preguntarle qué ocurría, su marido se levantó y fue al baño y al regresar mantuvo relaciones sexuales con ella. La niña declaró que los abusos se habían producido entre diez y veinte veces. Por su parte, el procesado negó los hechos y alegó que los movimientos observados por su mujer se debían a los picores que le producía una supuesta erupción cutánea por haber padecido sarna. El tribunal ha creído el testimonio de la niña, corroborado por el de su tía, y ha impuesto una pena de 15 años al acusado, quien además deberá indemnizarla mediante el pago de 20.000 euros.