A Íker Casillas se le ha despertado el instinto paternal y es por eso, que le ha pedido a su novia, Sara Carbonero, que aumenten la familia próximamente.
De momento, estaría todo con viento a favor, ya que se trata de una relación estable, una inminente mudanza a una zona más reservada y lejos de las cámaras de los paparazzis, y el rechazo de Sara a cubrir el Mundial de Motociclismo para Telecinco, que le hubiera hecho viajar constantemente durante ocho meses. Sin embargo, parece que, aunque Iker Casillas está loco por ser papá, Sara Carbonero es algo más reticente.
Su exitosa y meteórica carrera periodística y el buen momento profesional que atraviesa en general Sara Carbonero, son los impedimentos que la joven encuentra para quedarse embarazada a corto y medio plazo. Y es que encargar su primer bebé en este momento le haría apartarse durante unos meses, tras ser madre, de la televisión. Además, con 27 años, Sara Carbonero piensa que es demasiado joven para ser masdre.
Es posible que Sara Carbonero quiera primero casarse, aunque es algo que, de momento, no entra en sus planes, tal y como comentó hace unas semanas en un acto publicitario. Sin embargo, la periodista sí ha accedido a un cambio de casa. Así, Iker Casillas y ella están pensando en mudarse a la exclusiva urbanización La Finca, donde viven muchos de los compañeros de equipo del jugador madrileño. Un lugar más apartado de las cámaras, con mucha más seguridad e intimidad. Además, ambos se trasladarían a un hogar mucho más grande, quizá pensando ya en un futuro primer hijo.