Las oficinas sirven de poco si uno pretende triunfar en Internet. Steve Jobs construyó a mediados de los setenta todo un imperio informático con silueta de tentadora manzana robándole sitio al coche de papá en el garaje, mientras que Larry Page y Sergei Brin lanzaron en 1998 el que es hoy el buscador de referencia en la Red, Google, desde una cochera alquilada de Menlo Park (California). Más o menos por esta última fecha, cuatro malagueños le hacían un favor a un amigo y creaban una página para que pusiera a la venta sus antigüedades. Lo montaron todo desde habitaciones de préstamo en casas familiares, mientras que como sala de juntas utilizaban bares y cafeterías. Hoy día, si encendemos un Apple o cualquier otro ordenador personal con alma de clon y tecleamos en Google la palabra colección o coleccionismo, la primera entrada que nos devuelve es
www.todocoleccion.net, el mayor mercado en español para la compra y venta de antigüedades en la Red.
Todocolección es una de esas empresas de paradero desconocido que nació con la expansión del ciberespacio a finales de los noventa. Pero si se araña un poco bajo la piel de la pantalla del ordenador, esta web de ‘garaje’ –como se conoce a las empresas online que nacieron sin sede física– muestra que su extraordinario mercadillo, que igual vende una exclusiva moto de colección de un millón de euros que un programa de mano de un antiguo cine por apenas cincuenta céntimos (
ver galería de fotos de objetos curiosos), se encuentra alojado en el Parque Tecnológico de Andalucía. Allí ‘viven’ Nancy, Trueno, Crispín, Marisol... «Son los nombres de nuestros servidores, que hemos ido adquiriendo con el tiempo y bautizando con las consultas más comunes en la web», explica Antonio Martínez de Ubago, gerente de la empresa junto al también fundador Joaquín Valdés, que añade que la excepción son las últimas unidades: Casillas y Sinatra. «El primero se instaló el día que el portero de la selección le paraba un penalti a Italia en la Eurocopa, mientras que el segundo es un servidor tan grande que se llama Sinatra porque da mucho el cante», relatan.
Una colección de coches de hojalata de los años 30 se vendió por más de 5.000 euros
Los nombres de los servidores hablan también de la pasión que arrastra esta web. «En el coleccionismo, el componente emocional está muy presente y hay aficionados que ponen por delante su colección antes que algo tan básico como el comer», señala Martínez de Ubago que sabe de lo que habla: presume de sus ‘Carnet’ de Picasso, ediciones numeradas de las libretas que el pintor malagueño utilizaba para los apuntes y bocetos. «Creía que los tenía todos, pero el otro día vi en Barcelona un ejemplar que no conocía», reconoce el empresario/coleccionista que, como el inefable Golum de ‘El señor de los anillos’, ya tiene muy claro que, más pronto que tarde, dirá eso de «es mío, solo mío… mi tesoro».
También habla inglés
Detrás de tanta pasión, los números de Todocolección explican también su éxito. Más de cien mil usuarios únicos al día, 52 millones de páginas vistas al mes y una media de nueve minutos de permanencia han convertido este portal en el referente de los usuarios nacionales. Además, la página ya tiene una ‘hermana menor’ que habla inglés, www.allcollection.net, y muchas ventas de este rastrillo con espíritu de museo acaban en el extranjero. Estos días, un coleccionista de Houston (EE UU) se hizo por 1.700 euros con un coche eléctrico de autoescuela de los años 50, mientras que un aficionado japonés a los libros antiguos compró desde el complejo Toyota una edición facsímil de una obra del Beato de Liébana, ‘Códice de Santo Domingo de Silos’, cuyo original está en el British Museum de Londres. La réplica puesta a la venta en Todocolección mediante subasta tuvo una sola puja desde el país nipón que alcanzó el mínimo fijado por el vendedor: 4.500 euros. «Desde Finlandia compraron hace unos días recambios de un Seat 600», recalcan al hablar de la internacionalidad de muchas transacciones.
El secreto del éxito de esta web ya veterana –catorce años de vida en Internet es casi hablar de prehistoria online– reside en los usuarios, que le han permitido superar tanto la crisis de las puntocom como seguir creciendo en la actual situación de depresión económica mundial. Así, en el año 2001, en plena resaca tras el estallido de la burbuja de Internet, los emprendedores Valdés, Martínez de Ubago y sus socios decidieron dedicarse a tiempo completo a la web, eso sí, sin dejar la filosofía de ‘garaje’ y apoyándose en el teletrabajo. Hoy día, dan empleo a veinte personas y han pasado de generar unas ventas por valor de 11,5 millones de euros en 2006 –antes del estallido de la crisis– a cerrar el pasado 2010 con un negocio de 30 millones. Una actividad que les ha ‘obligado’ a montar una oficina hace solo un año, aunque Todocolección no pierde su modesto espíritu fundacional. Este reportaje es testigo: la entrevista con los promotores se realizó en un bar.
Por algunos ejemplares de Madelman se pueden pagar 2.200 euros
Lo que no está en las tiendas
La fidelidad de los internautas a la web está íntimamente relacionada con la conexión «emocional» que se establece entre el producto y el coleccionista, y que «solo la puede entender alguien que comparte esa afición», afirma tajante Martínez de Ubago. Y aunque el imaginario colectivo remita a viejecitos atesorando vitolas de puros, viejos rockeros sacando brillo a su colección de vinilos o niñas de ayer peinando a las Mariquita Pérez, lo cierto es que el coleccionismo no tiene frontera ni edad y, lo que ayer se vendía en tiendas, hoy es una pieza de culto. «Cuando empezamos solo aceptábamos discos, pero hoy día el cedé ya ha pasado a ser un objeto de colección», ilustran.
Además, la clientela más veterana de esta web ha logrado superar la brecha digital gracias al poder de atracción de sus propias aficiones. «El coleccionista es un gran buscador y la posibilidad de tener artículos de diferentes ciudades de España en un solo sitio ha permitido que estas personas mayores se decidan a dar el salto y franquear la barrera tecnológica», explican Valdés y Martínez de Ubago, que están madurando la posibilidad de organizar una feria o encuentro en el que volcar las complicidades que se han creado a lo largo de estos años entre coleccionistas y vendedores, dos perfiles que en muchos casos son coincidentes.
Todocolección tiene registrados ya 7,2 millones de artículos y objetos descatalogados, que en muchos casos están marcados por la exclusividad. Cada día se suman 14.000 nuevos «lotes» –como denominan cada producto en nuestro portal– al inventario. «En nuestra web puedes comprar lo que jamás encontrarás en El Corte Inglés», apostillan los administradores de este gran bazar que, frente al gran consumo de webs como eBay, contraponen los valores de la afición compartida de los usuarios y la singularidad de sus ventas. «Hasta hemos vendido un tanque», recuerdan.
Un cuadro, récord de 2011
Pero para atraer a los usuarios, Todocolección tiene claro que necesita «vendedores comprometidos». Por ello, recomiendan que, a la hora de comprar, se compruebe si los productos ofertados están «cuidados», tienen fotos y están bien descritos, además de leer las condiciones de venta y lo que dicen otros usuarios que ya han comprado en esa tienda. «En Internet, el prestigio te lo dan las personas que hablan bien de ti. Tenemos vendedores con hasta 30.000 valoraciones positivas. Además, en caso de duda, siempre se puede preguntar al vendedor para comprobar su implicación y rapidez al contestar», recomienda Martínez, que añade que se hacen ventas por grandes cantidades, como los 10.000 euros que se han pagado por un cuadro de Darío de Regoyos, la operación más cara en lo que llevan de 2011.
Los gestores sacan de nuevo a relucir los datos para ilustrar la seguridad de la compra en Internet. «Cada día vendemos 6.000 lotes y, de los 12.000 vendedores inscritos, unos 8.500 realizan operaciones cada mes», explican. Todocolección da el soporte para que se oferten los productos, mientras que las propias tiendas se encargan de gestionar sus artículos, que se venden de forma directa o por subasta. Una presencia activa que nada tiene que ver con los inicios de esta web. «Íbamos por los anticuarios haciendo las fotos y nos encargábamos de dirigir las ventas. Incluso llegamos a comprarle ordenadores a tenderos que no sabían ni usar un ratón», recuerda Joaquín Valdés.
En la sala de máquinas de Todocolección se prepara ya la temporada alta de operaciones. «Somos como los turrones, ya que en Navidad es cuando se producen la mayor parte de las ventas del año», señala Antonio Martínez. Frente al regalo de gran consumo, el artículo antiguo o de colección es una forma de personalizar la carta de Reyes. Por ello, no será extraño que el 6 de enero, mientras lo niños y niñas juegan con sus Transformers o muñecas Monster High, sus padres se reencuentren con el viejo Ibertren, el Madelman «que lo puede todo» o la presumida Nancy.