Caras serias a la salida del Patronato del Museo Picasso Málaga (MPM). Hora y media de reunión. Sobre la mesa, la exigencia de Christine Ruiz-Picasso de rescindir el contrato del director artístico de la entidad, José Lebrero. Una medida a la que se oponía la Junta de Andalucía. El consejero de Cultura Paulino Plata lee el comunicado consensuado por unos y otros. Cinco puntos, aunque todos pendientes del cuarto. Dice así: «El Patronato no ha considerado la petición de cese del Director Artístico». La Junta y Lebrero salvan el 'match ball'.
Con esta decisión parece cerrarse, al menos por ahora, la crisis abierta en el MPM el pasado lunes, cuando Christine Ruiz-Picasso se negó a inaugurar la exposición 'Viñetas en el frente' por entender que el proyecto suponía una «utilización política oportunista» del museo malagueño. Ese mismo día, la nuera del artista y mecenas del MPM entregaba en mano a Paulino Plata una carta en la que exigía el despido de Lebrero. A partir de ahí se precipitaban los acontecimientos, las reacciones en apoyo al director del MPM (con medio centenar de representantes del mundo cultural de la ciudad concentrados hoy a las puertas del museo) y las negociaciones entre bambalinas que, al final, han logrado desactivar uno de los trances más delicados vividos por el MPM en sus casi ocho años de vida.
Una controversia de la que los rectores del MPM esperan sacar incluso lecciones positivas. No en vano, el comunicado del Patronato aboga por «aprovechar los acontecimientos de los últimos días para que esta institución salga reforzada. Las instituciones permanecen y las personas pasan, por eso es tan importante que de cualquier situación y problema, sepamos hacer una oportunidad para reforzar y para seguir adelante con más confianza».
Dicho lo cual, el máximo órgano decisorio del museo quiso limar posibles asperezas con la nuera del artista: «El Patronato quiere dejar constancia formal que Doña Christine Ruiz Picasso tiene todo el apoyo, el reconocimiento y el respeto del mismo». Acto seguido recordaba la donación de 161 obras por parte de Christine y Bernard Ruiz-Picasso que supone el «núcleo central» de la colección del museo malagueño. «Este acto de generosidad único ha sido realizado con el exclusivo fin de homenajear la memoria de Picasso en su ciudad natal», remacha la nota.
Como telón de fondo de este desencuentro hay que situar el hecho de que la Junta de Andalucía y la familia Picasso se reparten de forma equitativa el poder en todos los órganos de decisión del MPM. Esa situación se traduce, de hecho, en un empate técnico en instancias como el Consejo Ejecutivo o el Patronato del MPM. Una situación sobre las que ambas partes van a «reflexionar» a partir de ahora. «El Patronato considera necesario, dado que estamos en una nueva institución surgida de la fusión de dos patronatos anteriores, un análisis y verificación de los procedimientos internos de la toma de decisiones del Museo Picasso Málaga para asegurar el óptimo funcionamiento de la institución», reza el comunicado, que deja pendiente la concreción sobre cómo se tomarán las decisiones en el seno del museo de ahora en adelante.
Y casi a modo de colofón, Bernard Ruiz-Picasso quiso rebajar un poco la tensión que se respiraba en el auditorio del MPM: «¿Qué somos? Somos personas y hay una realidad de diálogo que es muy importante mantener. (Largo suspiro) Es lo que se merece esta institución y es lo que intentamos cumplir. No es un matrimonio fácil porque son dos personas muy raras... Pero bueno». Su madre sólo habló para dejar constancia de que aprobaba «completamente» lo dicho por su hijo.
Y así, todos abogan por resolver los asuntos domésticos del museo en el seno de la institución.