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Resurge el Rockabilly en la Costa del Sol

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Resurge el Rockabilly en la Costa del Sol

El Rockin' Race pone de moda de nuevo el rock & roll de los 50, movimiento en el que Málaga es una ciudad puntera

30.01.11 - 10:29 -
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Ahora que se lleva lo retro, la Costa del Sol mira hacia el pasado y se viste de ‘rocker’. Un buen tupé elaborado con grandes dosis de gomina, ropa vintage estilo años 50, tatuajes, chaqueta de cuero negro, vaqueros, una buena moto o un coche tuneado al estilo Hot Rods o Dragsters y, en la mochila, unos cuantos discos de vinilo... Son, junto a las imágenes de las pin-up’s, algunos elementos que pueden servir para ese viaje al pasado; la música la pone el Rockin’ Race Jamboree, un festival que llega a su edición número 17 con un cartel de lujo encabezado por la mítica ‘reina del rockabilly’, Wanda Jackson. Es un ciclo anual de renombre internacional, el más antiguo de cuantos se celebran en España, que demuestra que Málaga, con Barcelona, es una de las grandes ‘reservas’ del género en España.
Y es que los aficionados al rock & roll más puro y genuino se cuentan por decenas aquí. Prueba de ello es que la provincia cuenta con locales especializados con una programación estable de conciertos, asociaciones como Rockerones del Sur, que prepara una gran quedada para el 12 de marzo; un sello discográfico que produce y distribuye música en todo el mundo (Sleazy Records), una tienda y un grupo musical, The Beerbellys, que con cuatro discos en la calle es referente internacional.
Guillermo Jiménez Pou es uno de los organizadores del Rockin’ Race Jamboree, un evento que con el paso de los años se ha convertido en una cita ineludible para el público amante del rock &roll de los años 50 de toda Europa. Jiménez Pou reconoce, sin embargo, que de la época ochentera de los rockers de Málaga queda muy poco. «Actualmente sólo estamos los de mi generación, que empezamos a salir en los 90 por bares de Malaga como El Filo, en el centro; Sidecar, de Pedregalejo; el Chicken Shack, de Torremolinos, Arturo’s, en Marbella, o el Golden Sixties, en Arroyo de la Miel». También recuerda el emblemático Pink Elephant de Torremolinos, en el que empezó a celebrarse el Rockin’ Race.
«El espíritu de este movimiento –añade– lo mantienen vivo unos pocos, porque todos los que estamos en este circuito rondamos los 30 a los 40, y no hay gente joven interesada por el rockabilly, lo que lleva a que la gente se reúna en festivales y conciertos puntuales, nada más».
De cualquier manera, sí que está claro que Málaga siempre ha sido una ciudad puntera en lo relacionado con este movimiento. Así, para Lucky Boy, presidente de la asociación Rockerones del Sur, la provincia lo es «a nivel internacional gracias al Jamboree y a todos los socios del Rocking Race Club, que con nuestras cuotas y colaboración, construimos desde cero este referente y gran festival».
Este ciclo anual brinda un regreso a un sonido que se popularizó en los 50 pero que tuvo su apogeo en la noche malagueña en los 80, tal y como recuerda uno de los grandes especialistas en el género, Jesús Martínez Sánchez, creador del blog ‘Diccionario Rockabilly’. En su opinión, los principales centros de la movida rocker fueron Madrid y Barcelona, «pero en la década de los 80 surgieron otros focos importantes como Gijón, Valencia, Murcia, Bilbao. En realidad se fue extendiendo paulatinamente a toda España y hoy día está quizá más sano que nunca en España y quizá sea Andalucía la región que está dando más caña. Además, cuando una provincia como Málaga ha dado un grupo puntero como Los Beerbellys es por algo...».
Málaga, todo un ejemplo
En este sentido Marcos Sendarrubias, colaborador del portal Rockers.es y que ha sido miembro de grupos como The Nitemares, Moon River Trío o Donald Reagans, afirma que Málaga «ha sido uno de los ejemplos de la importancia que han tenido en este movimiento las escenas locales. La perseverancia y la regularidad de un club de amigos ha dado origen, con los años, a uno de los tres festivales más importantes de España».
En cuanto a las costumbres de los amantes del rock & roll, Sendarrubias estima que las salidas nocturnas de antaño eran iguales que las de ahora, «con el aliciente de que antes éramos jóvenes y bulliciosos y ahora disfrutamos muchísimo de esto. Estar revolucionado en los 80 no era una opción, era cosa de la edad. Estar revolucionado ahora es una decisión que hemos tomado voluntariamente y estamos orgullosos de ello. Para él, el Whiskers Rockabilly Bar es «el local más relevante de Andalucía. El paso de bandas nacionales e internacionales así lo atestigua».
Un establecimiento que regentan Ingrid y Jorge, quienes recuerdan que desde los años 80 hasta hoy la movida ha cambiado mucho. «En esa época era una moda llevar tupé, botas de cowboy y chupa de cuero... a las vista está que somos pocos los supervivientes de aquella movida. En otras tribus urbanas esas costumbres han tenido continuidad gracias a las nuevas generaciones, cosa que no se da con los rockers. Cuando uno se acerca a los festivales puede ver a mucha que en su mayoría supera los 30 años. Pero aun así somos muchos los amantes del rockabilly, y siempre puedes encontrar a alguien que ponga su tocadiscos a andar con algún clásico de Presley, Bill Haley & The Comets, Vincent o Cochran».
Reconocen también que en Málaga hay bastante afición al rockabilly, «aunque sin duda somos una minoría frente a otras movidas de los ochenta» y recuerdan que The Whiskers (calle Princesa) acoge todos los sábados música en vivo. Así, por este local han pasado The Nu Niles, The Sun Rockets, Gatos Locos, The Revolutionaires, The Dixie Boys, Johnny Loda Trío, Jungle Tigers, Phil Riza y Johnny Barber, entre otros.
Junto a este local, hay otros que ocasionalmente programan actividades y en cuya agenda musical no falta el rock and roll, como Drunk-O-Rama (San Juan de Letrán) o Wakame (calle Correo Viejo).
Jesús Martínez reconoce que salir por la noche es «ahora igual de duro que en los años 80, porque en España apenas existen locales donde pongan rock & roll y se pueda bailar. Lo que sí recuerdo son las peleas y los malos rollos que había entonces entre las diferentes tribus urbanas. Era el pan nuestro de cada día y era una estupidez que hoy día, por fortuna, casi ha desaparecido», dice.
Empresas especializadas
A la difusión de productos relacionados con este movimiento y a la venta e incluso a la grabación de muchos de los trabajos que se producen en la actualidad en el ámbito del rock de los 50 contribuye Sleazy Records, un sello malagueño especializado en rockabilly de los 50, rock & roll, instrumental surf, r & b y otros géneros, que lleva once años trabajando y que hoy es una de las empresas independientes más importantes del sector, con una destacada cuota de mercado en España. Esta discográfica, con sede en la tienda Pink Flamingo Collections de calle Gaona –en la que se puede encontrar cualquier tipo de artículo relacionado con este movimiento–, sirve sus pedidos también por Internet y distribuye a otros sellos internacionales.
Además, en Málaga existe desde hace casi dos años la asociación Rockerones del Sur, cuyo principal interés es promover el rock and roll en Andalucía. Así lo relata su presidente, Lucky Boy, que prepara una quedada para el próximo 12 de marzo en The Whiskers para dirigirse luego a una fiesta en Torremolinos.
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