Las alhóndigas son una de las formas más primitivas de comercialización de frutas y verduras en España. Nacidas oficialmente hace más de medio siglo, aunque con orígenes en los tiempos medievales y árabes, de donde procede la etimología del término, hoy en día estas corridas, donde el género es subastado siempre a la baja, están adaptándose a los nuevos tiempos de la globalización y de los mercados únicos por medio de alianzas, asociaciones y federaciones.
Así, hace ahora algo más de una década nació en Málaga la Asociación de Empresarios de Comercializadores de Alhóndigas (Ecohal), que actualmente agrupa a un total de cinco sociedades agrarias, ubicadas en las localidades axárquicas de Torrox y Nerja. En concreto, en el primer término municipal están las corridas de Hermanos Salvatierra, Navas Carrillo, Los Llanos de los Frailes y Prados Ramos, todas ellas constituidas como sociedades limitadas, mientras que en Nerja trabaja la cooperativa Balcón de Europa.
Además de estas cinco sociedades, hasta hace poco más de un año formaban parte del colectivo Ecohal otras siete alhóndigas especializadas en frutas subtropicales, también radicadas en varios municipios de la comarca más oriental de la provincia, y que desde entonces se han segregado formando la Asociación de Exportadores de Aguacates y Mangos (Aeca), «porque nuestros intereses y vías comerciales de venta eran muy diferentes», apostilla el presidente de Ecohal y gerente de la corrida de frutas y verduras Hermanos Salvatierra, ubicada en el núcleotorroxeño de El Morche, Luis Miguel Salvatierra.
«Nosotros no estamos únicamente dedicados a las frutas subtropicales, sino que también hacemos hortalizas, como tomates, judías, pepinos, patatas, boniatos o calabacines, por lo que nuestros potenciales compradores no son los mismos que los de los aguacates, mangos o chirimiyas, que van más fuera de Málaga y al extranjero», argumenta Salvatierra.
En efecto, según los cálculos del presidente de Ecohal, alrededor del 90% de los 18 millones de kilos de frutas y verduras que se subastan cada año en estas cinco instalaciones se venden en la provincia, en el resto de Andalucía o Madrid. Del 10% restante que se va fuera, la práctica totalidad se queda en la vecina Portugal. «Somos unas empresas donde el género llega directamente desde el campo, traído por los propios agricultores, que pueden saber cada día a cuánto se está pagando el kilo de cada producto, como precio de salida, y a cuánto se pagó como mínimo el día anterior», detalla.
De lunes a sábado
El funcionamiento de estos almacenes es muy sencillo. Abiertos todos los días de la semana, de 8.00 a 22.00 horas, los agricultores pueden llevar su género en cualquier momento, aunque las subastas se celebran en horario de mañana y de lunes a sábado. «Las cajas se van almacenando en las diferentes lonjas y a una hora determinada empieza la puja con un precio máximo de salida», concreta Salvatierra.
En total, estas cinco alhóndigas malagueñas facturaron el pasado año unos 18 millones de euros. Desde hace unas semanas, Ecohal se ha integrado en una nueva federación andaluza, de la que forman parte ya unas cuarenta alhóndigas de Granada y Almería, con el objetivo de mejorar sus canales de comercialización y reclamar más apoyo de las administraciones públicas.