Para nadie pasa inadvertido, ni por sus dimensiones ni por su diseño ni, siquiera, por su estética poderosamente sobria. El edificio que alberga actualmente las Escuelas Técnicas Superiores de Informática y Telecomunicación (campus de Teatinos) es un referente arquitectónico para la ciudad de Málaga, y su creador, José Antonio Corrales Gutiérrez, un profesional adelantado a su tiempo.
Este arquitecto (1921-2010) "proyecta para el edificio de las ingenierías un espacio radical, innovador, rompedor y, sobre todo, moderno", calificó el profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura, Javier Boned, durante el homenaje que se le rindió esta mañana en la sala de grados del edificio y que terminó descubriendo una placa conmemorativa junto al salón de actos del centro.
Coincidiendo con el Día Mundial de la Arquitectura, la UMA y el Colegio de Arquitectos de Málaga han querido con este encuentro empezar a "poner en valor" el patrimonio que tiene la ciudad, "aumentar la percepción que actualmente se tiene de la arquitectura y hacerla visible para que no pase desapercibida para la sociedad", apuntó el decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Málaga, Antonio Vargas.
Aunque proyectado en año 1989, su primera fase se inauguró seis años después -la segunda fase, en 1999-, cuando en Teatinos empezaba a despuntar como gran campus universitario. "Precisamente, este edificio da sentido a la modernidad del campus, una modernidad que arrastra al resto de proyectos arquitectónicos de la amplición", señaló la rectora de la Universidad de Málaga, Adelaida de la Calle. Pero quienes no ocultaron su satisfacción fueron el director de Ia ETS de Ingeniería de Telecomunicación, Antonio Puerta, y el director de la ETS de Ingeniería Informática, José María Troya, quienes declararon sentirse "enormemente agradecidos" con este reconocimiento.
No obstante, el director de Informática quiso compartir con la audiencia un "problema", como él lo llamó, que padecen todos los que allí conviven a diario. Los grandes espacios abiertos, con pasillos interminables canalizan el viento y crean enormes corrientes de aire, que en invierno, son especialmente molestos. No sorprendió a nadie, ni siquiera al profesor Boned, quien apuntó que el propio Corrales fue consciente de este "problema" e inclusó realizó un proyecto con mamparas para eliminarlo, pero que finalmente quedó en proyecto por falta de presupuesto.