Mzal comenzó la semana. Ir a Parcemasa no es bueno. Ni como visitante, pero mucho menos como protagonista, sin duda. Sin embargo, el martes día 12, fueron cientos de personas las que se acercaron al cementerio malagueño para decir adiós a dos malagueños de los pies a la cabeza, dos personas excelentes, de las que merecen la pena: los dos jóvenes, los dos muy distintos... Ni siquiera se conocían, pero la mala fortuna hizo que muriesen el mismo día, y el azar que los velatorios de uno y otro estuviesen juntos, en las salas 16 y 17. Ese día dijimos adiós a José Carlos Cabra, presidente de la Sociedad Protectora de Animales, que falleció a los 54 años de edad a causa de una fibrosis lateral múltiple, que se le diagnóstico hace siete meses. José Carlos era un gran amigo de los animales, y durante 12 años fue presidente de la Sociedad Protectora, dedicándole prácticamente toda su vida. Su extraordinaria labor la echaremos de menos. Malagueño, gran aficionado al fútbol, amigo de sus amigos, aficionado a retratar con sus cámaras de fotos las puestas de sol y los cielos, allá arriba se ha marchado. Una pérdida irreparable. Siempre ocurre así: se mueren los buenos. Los malos son incombustibles.
Y bueno a rabiar era también Daniel Jiménez Parra, a quien un maldito cáncer se lo ha llevado a los 27 años. Conocido por muchos como 'el general' por su labor 'de coordinación' en el histórico 'Chiringuito María' en Huelin, Dani se ha ido tan excesivamente pronto que ni siquiera los que sabían de la terrible enfermedad que lo amenazaba desde hace tres años pensaron nunca que ésta iba a poder con su juventud. Gran aficionado al deporte, hacía 'footing', jugaba al fútbol. Se cuidaba a tope, y sin embargo, miren... Dani se fue con mucho por hacer y fueron decenas de personas amigos y vecinos de Huelin y del barrio de La Paz, de cuya peña fue un importante activo, los que se acercaron a decirle hasta luego. Puñetero martes. Hay días que no deberían haber amanecido. José Carlos y Dani nos esperarán en los mismos cielos que continuamente miraban uno y otro: para sacar una foto, para ver si hacía bueno para el negocio...
La vida sigue. Ley o no, es así. Hay también buenas noticias. Y sin duda lo es el nombramiento de Manuel Azuaga como coordinador de la fusión entre Unicaja y CajaSur. Un excelente profesional y no menos excelente persona. Se merece todo lo que le pase en positivo. Su labor en Unicaja le valió para que Magdalena Álvarez se lo llevara como presidente de Aena, cargo en el que desarrolló un trabajo elogiado por tirios y troyanos, pero al que renunció a los cuatro años porque no podía seguir sin ver todas las mañanas el paseo marítimo y el mar Mediterráneo. Hay muchos a los que les pasa como a él, no se crean que es una excepción. Triunfador salió de Aena (lo que no es fácil, de verdad) y regresó a horizontes más cercanos, donde Unicaja le encomendó la dirección de las empresas participadas, puesto de gran responsabilidad, y ahora le llega este cargo que denota que Azuaga sigue en plena forma. Sin duda que el complicado asunto está en buenas manos y que llegará a buen puerto. (Mejor no hablar del Puerto de Málaga. No sé, pero me mosquea mucho tanta tardanza y tanto cambio. Veremos, y el que avisa no es traidor. Bendita ciudad ésta que aguanta todo lo que le echen y bastante más).
Ayer saludamos a Manuel Azuaga, quien tomaba un café con el empresario y consejero de Unicaja Federico Beltrán, propietario de Famadesa. Beltrán estaba triste por el mal rato que en Murcia estaría pasando en aquellos momentos sus amigos Tomás y Pepe Fuertes, propietarios de El Pozo, y Juan Pedro Florido, yerno de éste último, porque en esos momentos las instalaciones de tan importante industria cárnica sufría un devastador incendio. «Seguro que saldrán adelante, son unos emprendedores de lujo, de los que hacen que un país siga adelante», señaló Beltrán, quien a la vez, con esas difíciles sensaciones agridulces que la vida te ofrece en cada momento, estaba orgulloso y feliz por la distinción que había recibido en Lérida, que es la capital del porcino en España, por parte de Mercolérida, que le concedió el premio 'Pronosporc' a nivel nacional por su acierto en la previsión de los precios de la carne de cerdo durante el año 2009 a nivel nacional, que aunque parezca algo baladí tiene una incidencia en la cesta de la compra de mírame y no te menees. No todo es como parece. Ni tan simple. Ese premio es objeto del deseo de todos los industriales cárnicos de este país, y se ha venido para Málaga. Otra enhorabuena.
Lo dicho antes. Malas y buenas noticias a la vez, mezcladas por el azar, las circunstancias o la mano de los dioses, la misma que nos van a tener que echar para que el Málaga se quede en Primera. ¡Dios, qué cruz y qué pena! Mañana es domingo y otra vez estamos con el agua al cuello, sobre todo tras el ridículo que se hizo en Getafe. De allí, con las orejas gachas, salieron el miércoles por la noche un grupo de buenos aficionados de El Palo, que juraban en arameo no se bien qué de López Muñiz cuando llegaron a Vialia el jueves al mediodía en el AVE. No le decían bonito ni bueno precisamente. Pues bien, ni el 5-1 ampara los insultos de los pocos aficionados (sic) que se fueron expresamente hasta la estación a esperar a los jugadores del Málaga. Los insultos y las descalificaciones nunca pueden estar justificadas en esta vida. Y menos en esto del fútbol, aunque sea lo más trascendente de las cosas menos importantes.