Lleva casi diez años en la primera línea de la gestión, pero en el segundo plano de la repercusión pública. Ahora, da un paso al frente y se coloca debajo de los focos. Dentro de muy poco, Javier Ferrer cambiará el Gabinete de Alcaldía por la gerencia de la Fundación Málaga 2016. Desde el año 2000 ha sido la mano derecha del alcalde, que ahora le pone a la cabeza de su gran apuesta en política cultural.
-Tengo entendido que su nombramiento se fraguó en apenas unos días.
-Es cierto que fue muy rápido, apenas en un fin de semana. Aunque también es cierto que ya en las primeras gestiones que hizo Paul Chevillard (asesor del Ayuntamiento para redactar la candidatura malagueña) manifestó las dificultades que tenía para contar con un equipo que pudiera desarrollar todas las ideas que se estaban poniendo sobre la mesa. Chevillard planteó la petición al alcalde y en un fin de semana el alcalde tomó la decisión y me correspondió a mí esa responsabilidad. Hay que tener en cuenta que soy una persona propuesta por el alcalde. Sé que él contrastó antes el tema con la Junta y también con la UMA, pero a mí quien me designa es el patronato, así que por ahora sigo ocupando el puesto de gerente del Ayuntamiento.
-¿Y cuándo se constituirá ese patronato?
-Tenemos la constitución aprobada por el pleno del Ayuntamiento. Nos queda firmar un convenio a cuatro partes que ya está autorizado tanto por la Junta de Andalucía, como por la Diputación y la Universidad y creo que podremos firmarlo en la primera quincena del año. Una vez suscrito el acuerdo, nos inscribiremos en el Registro Andaluz de Fundaciones, tendremos personalidad jurídica y podremos empezar a funcionar.
-¿Qué presupuesto tendrá la fundación?
-Está previsto un presupuesto de 705.00 euros, 600.000 por parte del Ayuntamiento y el resto repartido por Diputación y la Junta de Andalucía. El esfuerzo de inversión del Ayuntamiento es fuerte porque quien formula la candidatura es el Ayuntamiento, aunque creo que este apoyo se verá consolidado por otras instituciones.
-Esperan el apoyo de más entidades como, por ejemplo, Unicaja.
-Así es. El alcalde mantuvo una reunión con Unicaja y con más entidades y esperamos que todos asuman sus compromisos, cada uno en la modalidad que vio más oportuna. En el caso de Unicaja será una colaboración muy estrecha.
-Otras candidatas como Santander o Córdoba pusieron en marcha sus fundaciones hace tiempo, ¿cree que la fundación malagueña llega tarde?
-Creo que no. Estamos en el momento oportuno. Se ha actuado con prudencia y discreción. Hay un trabajo importante de visitas a otras ciudades y llegará un momento en que todo quedará concretado en la fundación. Eso le corresponde al Ayuntamiento y en ello hemos coincidido con otras instituciones. Creo que estamos en plazo.
-En los últimos cinco años, primero se anunció la fundación; después se creó una Oficina Municipal; luego se incorporó a un asesor; se convocó a un comité de expertos; se fichó a Paul Chevillard y ahora se constituye esa fundación. ¿Cree que la trayectoria del Ayuntamiento ha sido algo confusa a la hora de encauzar el proyecto?
-Creo que no. Hay una serie de reuniones, que no son pocas, en las que se recabaron opiniones de una serie de personas destacadas de la ciudad. También se ha hecho un trabajo con algunos de ellos y con el asesor José Francisco Martín del Pozo en el conocimiento de otras ciudades e incluso de las reflexiones de la propia Unión Europea para ver cómo funciona el procedimiento. Creo que todo ese trabajo ha sido muy oportuno.
-¿Y cree que han calado en la ciudadanía los beneficios que puede reportar el hecho de convertirse en Capital Europea de la Cultura?
-Pienso que se ha trabajado desde la discreción y desde la prudencia, como he dicho antes. Ahora es el momento de convocar a la ciudadanía. Debemos conseguir que la ciudad tenga hambre de ser capital cultural y ahí va a estar nuestra labor en los próximos meses.
-¿Consideraría un fracaso que Málaga no pasase el primer corte en julio de 2010?
-Ninguno pensamos que no vayamos a pasar ese corte. Aspiramos a ser la ciudad elegida al final del proceso; por tanto, no entra en nuestra mente caer en el primer corte de julio. Además, pienso que tenemos avales más que suficientes para superarlo.
Perspectiva europea
-Paul Chevillard ha defendido que Málaga no es muy conocida entre las otras aspirantes y que eso supone una fortaleza. ¿Comparte ese análisis?
-Pienso que Paul tiene una visión exterior de la ciudad, que creo que es el argumento que justifica esa afirmación. He visto algunas encuestas y creo que no estamos mal situados, desde una perspectiva nacional. Creo que Paul habla desde una perspectiva europea y así entiendo sus palabras.
-Chevillard también insinuaba la necesidad de sumar más equipamientos. ¿Incorporará la candidatura algún espacio nuevo?
-Hay que recordar que Málaga ha hecho un gran esfuerzo en este tiempo. Por poner un ejemplo, a mí me nombraron jefe de Gabinete (de Alcaldía) en noviembre de 2000 y poco tiempo después era el Día de los Museos y en Málaga apenas había museos. El esfuerzo que ha hecho la ciudad es muy importante, de todas las administraciones y también de la iniciativa privada.
-¿Confía en que la Fundación Málaga 2016 sirva para limar asperezas con otras administraciones?
-Creo que es un buen ensayo. Hay asuntos en los que se ha demostrado la coordinación entre las administraciones y este puede ser uno más. Es uno de los objetivos que nos vamos a marcar en la fundación, que todos estemos a gusto para trabajar juntos e integrar a más instituciones en la apuesta para ser Capital Europea de la Cultura en 2016.
-¿Cree que es una apuesta arriesgada, sobre todo en el caso de que no llegue al puerto esperado?
-No es nada arriesgado. Creo que conseguiremos la capitalidad y que en cualquier caso Málaga será una de las capitales destacadas en materia de cultura a nivel europeo. Eso lo tengo clarísimo.