Luis Ramírez coge su maletín de herramientas, toma un autobús y se dirige a casa de una mujer que vive sola para convertirse en su marido por unas horas... las que tarde en cambiarle el grifo de la ducha, arreglarle un enchufe del dormitorio y pintarle una pared. No sean malpensados.
Cuando este venezolano afincado en Málaga y su compañero de piso, un argentino llamado Luis Muñoz, lanzaron la web www.mimarido.com, comenzaron a recibir llamadas de hombres que pensaban que se trataba de un anuncio de contenido sexual, pero nada más lejos de la realidad. Lo que ofrecen son arreglos a domicilio, esas pequeñas chapuzas que cualquier esposo habilidoso podría hacer, como cambiar una lámpara, montar un mueble o arreglar un enchufe. Como ellos, otros manitas en paro le han echado imaginación y han puesto en marcha empresas similares en la provincia en las que se 'alquilan' maridos por horas para realizar reparaciones en el hogar. Así, en los últimos meses, cuelgan de fachadas y farolas carteles en los que se publicitan estos autónomos que han encontrado en esta idea, exportada del continente americano, una forma de hacer frente a la crisis económica.
Entre el colectivo femenino también hay quien se ofrece como familiar postizo para conseguir un dinero extra y sanear su economía doméstica. Son las llamadas 'telemadres', mujeres que elaboran menús diarios para jóvenes que viven solos o familias que no tienen tiempo para cocinar o carecen de dotes culinarias. A través de Internet contactan con sus 'telehijos', con los que acuerdan el 'planning' semanal de comidas y el precio de este servicio a la carta.
240 euros al mes
Isabel Torrejón lleva más de dos meses cocinando a diario para un matrimonio con tres hijos y una pareja de ancianos. Esta malagueña, de 35 años, descubrió la página web www.telemadre.com gracias a un reportaje que se emitió en televisión y con esta ocupación consigue unos 240 euros al mes, un dinero que supone un verdadero alivio para esta familia de El Atabal, ya que su marido, maquinista de cizalla, lleva casi un año en paro. «Se me da muy bien la cocina y me gusta, así que no supone ningún sacrificio», cuenta.
Por sólo cinco euros, los clientes de Isabel pueden almorzar un plato de lentejas, filete empanado con menestra y arroz con leche. Todo elaborado «con los mejores ingredientes». Si se incluye pescado o solomillo, por ejemplo, el precio sube a ocho euros.
Una vez que conoce las preferencias o alergias de sus 'telehijos', Isabel se pone manos a la obra. Aprovecha las tardes para cocinar y dejar los platos casi listos para el día siguiente, cuando se los lleva en su propio coche a sus clientes. Sus platos estrella, los calamares rellenos, la dorada con verdura, la lasaña y las albóndigas. Por no hablar de los postres: natillas, yogur de chocolate o bizcocho.
Y mientras ella cocina, los maridos de alquiler siguen con sus chapuzas. Precisamente la mayor parte de los hombres que se encuentran detrás de www.marido.com, www.sealquilamarido.com o iniciativas parecidas en Málaga proceden de Latinoamérica y pasaron a engrosar las listas del antiguo INEM tras el descalabro de la construcción. Amigos o familiares de sus países de origen les hablaron del éxito que estos negocios tienen fuera de nuestras fronteras y ese fue el impulso necesario para lanzarse a la aventura de trabajar por cuenta propia.
«No hacía más que darle vuelta a la cabeza para ver qué podía inventar para salir del bache. Fue entonces cuando mi compañero de piso me dijo que en Argentina se utilizaba mucho este concepto de marido y decidimos ponerlo en marcha». De eso hace ya más de un año y Luis, de 38, asegura que ha sido tal el éxito que los beneficios de su empresa les permiten vivir desahogadamente.
El secreto de este tipo de empresas radica en que se dedican a hacer arreglos de poca importancia que compañías más grandes rechazan porque no les merece la pena económicamente. «Para nosotros los gastos son mínimos, ya que nos desplazamos en autobús», señala Luis, que afirma que la puntualidad es lo que les hace ganar clientes. «Siempre llegamos a la hora que decimos».
Precios
Entre ocho y 20 euros por hora cobran los manitas que se alquilan como maridos. En el caso de trabajos más complejos, de albañilería o pintura, en www.sealquilamarido.com realizan un presupuesto cerrado, como explica el propietario de esta empresa familiar, Antonio Rodríguez, un malagueño criado en Argentina que puso en marcha este negocio hace un par de meses. Aunque trabaja como responsable de mantenimiento de una multinacional asentada en la capital, Antonio, de 32 años, vio en esta iniciativa una oportunidad laboral para su padre, obrero de la construcción en paro. «Nos llama mucha gente, sobre todo mujeres mayores viudas o solteras, y también solicitan nuestros servicios para pisos de estudiantes», cuenta.
Arreglar grifos y colocar soportes de televisión son dos de los trabajos más demandados, señala Antonio, que destaca que lo que les diferencia de otro tipo de empresas es que «no cobramos desplazamiento y hacemos presupuestos sin compromiso con precios razonables».
En portales de anuncios clasificados también hay quien se ofrece como 'marido por horas'. Es el caso de Carlos, un albañil ecuatoriano en paro al que las chapuzas no le dan para vivir. «Es un extra que sumo al sueldo de mi mujer», dice.
A José Manuel Sánchez, uno obrero desempleado de 38 años, sus 'matrimonios' laborales no le fueron muy bien y después de un año decidió buscar otra forma de ganarse la vida, aunque reconoce que si le llaman para un trabajo no suele rechazarlo. No está la cosa para eso.