En los primeros días de octubre de 1992, una mujer aparcó su coche en la plaza de la Merced y se encaminó hacia la Casa Natal. Los responsables del centro atendieron su petición de acompañarla hasta el vehículo, donde comprobaron, atónitos, lo que permanecía oculto en el interior del auto: diez libros con ilustraciones de Picasso realizadas entre 1947 y 1960.
La mujer era Christine Ruiz-Picasso, de visita aquellos días en la ciudad para asistir a al estreno de la impresionante exposición 'Picasso clásico' instalada en el Palacio Episcopal. Con aquel gesto, la nuera del artista inauguraba en la práctica la colección de libros ilustrados de la fundación municipal.
Unos fondos que encontraron su primera pieza un poco antes, también en otra donación de un descendiente del genio. En 1989, apenas un año después de la creación de la Casa Natal, la nieta del artista Marina Picasso regalaba al centro la carpeta 'Sueño y mentira de Franco' (1937) con dos aguafuertes de marcado tono burlesco contra el dictador.
De manos de la familia
Por tanto, fueron los herederos del artista quienes colocaron los cimientos de una de las colecciones de libros ilustrados por Picasso más importantes de Europa. Así la reivindicaron ayer los responsables de la institución municipal, que ha reunido sus joyas impresas en un exhaustivo catálogo.
El volumen presentado ayer se detiene en los 43 volúmenes en manos de la Fundación Picasso-Museo Casa Natal. Unos fondos que suman hasta 470 estampaciones que representan «todas las facetas del arte de Picasso, así como sus relaciones con otros artistas y literatos», en palabras de la directora del centro Lourdes Moreno.
El libro resume además la variedad de técnicas cultivadas por Picasso a la hora de acompañar los textos de poetas y escritores. Desde el dibujo a lápiz de Raymond Radiguet firmado el 17 de diciembre de 1920 para 'Les joues en feu' (1925) hasta los 38 grabados a buril para la edición de 'Carmen' (1949) o los 41 aguafuertes de los 'Vingt poëmes de Gongora' (1948).
Sin embargo, la técnica más numerosa entre los fondos de la Casa Natal es la litografía. Buena culpa de ello la tienen las 125 estampaciones de 'Les chant des morts' (1948), un extraordinario volumen que incluye el poema manuscrito por su autor, Pierre Reverdy.
Se trata de una de las joyas de la corona que la Casa Natal ha ido fraguando a lo largo de sus veintiún años de vida. Un patrimonio que, además, abarca casi toda la producción bibliográfica de Picasso. Como explicó Moreno, el artista malagueño ilustró libros desde 1906 hasta 1973, mientras que los fondos municipales cuentan con referencias que cubren el arco cronológico entre 1911 y 1971.
«El trabajo de Picasso en los libros ilustrados es como el resto de su producción creativa, y como tantas veces se ha dicho, heterogéneo, complejo, amplio y diverso. A través de ellos puede hilvanarse el hilo conductor de la mayoría de su biografía», sostiene Moreno en el texto introductorio del catálogo.
Variedad temática
En cuanto a la temática de las estampaciones realizadas por el genio malagueño, la directora de la Fundación Picasso escribe: «Los hay que participan de la ilustración clásica, de los temas españoles, el retrato, la mitología y los asuntos genéricos de los últimos años».
Durante la presentación, Moreno destacó además que los fondos bibliográficos de la Casa Natal ofrecen dos pequeños tesoros que a menudo pasan inadvertidos: 'Le siège de Jérusalem' y 'Saint Matorel'. Ambos de 1911, ambos escritos por Max Jacob, ambos editados por Henry Kahnweiler y ambos con estampaciones cubistas «muy complicadas de encontrar en la producción de Picasso para ilustrar libros», como destacó ayer la directora.
Otro aliciente para asomarse a las más de 300 páginas que componen este ambicioso catálogo. Una publicación que, además, pretende dar a conocer este tipo de fondos, cuya exhibición al público resulta compleja, ya que se trata de piezas muy delicadas.
La primera edición consta de una tirada de mil ejemplares, que salen a la venta a un precio de 40 euros. «Un buen regalo para estas navidades», como concluyó ayer el delegado municipal de Cultura Miguel Briones.