Bushara significa albricias, buenas nuevas. Se trata de un antiguo nombre andaluz de mujer que ahora toma prestado una ONG que trabaja en proyectos de cooperación en África. Su objetivo: llevar esas buenas noticias que anuncia su apelativo para ayudar desde los países desarrollados a las poblaciones más desfavorecidas del continente africano.
Su último propósito es construir una escuela en Maradi (Níger) para ayudar al desarrollo de la población a través de la educación en un país donde existe un índice de analfabetismo del 86%, la esperanza de vida no supera los 44 años y cuya economía se basa en la agricultura y la ganadería pese a que se ve azotado constantemente por la sequía. La hazaña es complicada, pero los componentes de Bushara no se rinden facilmente y han editado un libro de fotografías solidarias para recaudar los fondos que necesitan para construir y mantener el centro.
El álbum 'Africa. En la otra orilla' cuenta con las imágenes realizadas por José Luis García, granadino afincado en Málaga, que ha ganado unos 200 premios nacionales e internacionales de fotografía. Además, Bushara ha contado con la colaboración de la cantante Luz Casal, el jugador de baloncesto Nate Robinson, y el poeta y escritor Salvador López Becerra, que han puesto palabras al medio centenar de imágenes del continente que muestran una realidad llena de belleza y de contrastes, según señala Antonio Pulido, presidente de la ONG.
Las fotografías son el resultado de varios viajes realizados por el artista José Luis García por Mali, Marruecos y Tanzania. «África me ha dado mucho, su paisaje y su gente me han impactaron, y eso se ve en las imágenes; es difícil no implicarse cuando ves a la gente en la miseria, que vive con lo mínimo y que, pese a todo, es feliz», indica García. Con muchas de ellas ha conseguido importantes galardones. Por eso, cada vez que puede participa en un proyecto solidario como el de Bushara. «Me veo en deuda con ellos», indica el fotógrafo.
Bushara tiene ya experiencia en el Magreb y en el Sahel (sur del Sáhara). Actualmente, están trabajando en la depuración de las aguas residuales de Mataamaulana y realizan caravanas solidarias a Mauritania y Senegal para llevar material escolar, medicinas y juguetes a las poblaciones más pobres. Además, recogen gafas de sol usadas en colaboración con una óptica para proteger los ojos de los habitantes del desierto. Su próximo reto es dotar de una red de asistencia médica virtual en varios países con médicos voluntarios que atiendan a los pacientes desde Málaga a través de Internet.