El carril reservado para autobuses y vehículos de alta ocupación (Vao) que se extenderá entre la capital y Torremolinos dio ayer un nuevo paso con la publicación en el BOE del anuncio de los bienes afectados por las expropiaciones. Se trata de 54 parcelas, de las que 18 se ubican en Torremolinos y 36 en la capital, que se ubican a lo largo de los 8,7 kilómetros (entre los puntos 227 y 236) de este tercer vial en la carretera MA-20 (el tramo de la A-7 entre ambos municipios).
El proyecto, según consta en el BOE, permitirá crear una plataforma reservada para los autobuses y los turismos que lleven dos ocupantes o más, así como la ampliación a un tercer carril de manera continuada entre el enlace de La Colina y la que será la nueva avenida-parque sobre el soterramiento del pasillo ferroviario de la capital (el bulevar), a la altura del palacio de deportes Martín Carpena. Permitirá por tanto un desahogo inmediato para la travesía de Guadalmar, uno de los tradicionales puntos negros de la red viaria de la capital. El presupuesto base de licitación es de casi 85 millones, IVA aparte. El proyecto se someterá a información pública durante un plazo de treinta días a partir de hoy, y se podrá consultar en las oficinas de la Unidad de Carreteras de Málaga, en el paseo de la Farola.
Transporte público
El proyecto constructivo tiene un plazo de redacción de un año y ya se ha licitado. La plataforma permitirá un impulso al transporte público entre ambos municipios, con un importante volumen de tráfico, y fomentará la costumbre de compartir vehículo.
La actuación se engloba en el plan que el Ministerio de Fomento está acometiendo para mejorar los accesos a la capital, de la que forman parte la remodelación de los enlaces de Alameda y Barriguilla, ya culminada, así como los dos nuevos accesos al aeropuerto (Sur y Norte), el ramal al puerto y la Segunda Ronda, en el que es el centro neurálgico de la Costa del Sol.
El carril Bus-Vao está exento del procedimiento de impacto ambiental, aunque la mayor complejidad será la falta de espacio en algunos puntos, por la cercanía de las construcciones, y la convivencia con el elevado número de vehículos que transitan a diario por este tramo.
La actuación, que fue impulsada por la anterior ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, se planteó inicialmente a finales de 2004 y cinco años después está cercana a culminar su tramitación burocrática para dejar paso a las máquinas. Esta iniciativa toma como referente el que existe en la autovía de La Coruña (A-6), en Madrid, que ha demostrado su eficacia, según los datos aportados por el Ministerio de Fomento.