En dos calles se han parado tres veces. Una mirada, dos comentarios y fotos. Muchas fotos. Ahora toca un portalón desvencijado en Rua Castelho, cerca de la plaza de Marqués de Pombal, donde está su hotel, punto de encuentro de este reportaje. Fue el pasado jueves. Ellos llegaron el lunes 16 y se marcharon el viernes 20. Visitaron galerías, empresas privadas y diversos equipamientos culturales. La jornada del jueves tocaba el Instituto Cervantes (por la mañana) y la feria de arte de Lisboa (tarde).
La capital lusa ha constituido la última parada del proyecto Ejemplares, la iniciativa promovida por el colectivo Las Edades del Óxido y el Ayuntamiento de Málaga para dar a conocer la obra de diez creadores malagueños en cuatro ciudades europeas. Antes fueron Francfort (Alemania), Manchester (Inglaterra) y Milán (Italia). Portugal cierra el círculo. A cada destino acudieron tres autores. Aquí en Lisboa, acompañamos a Jorge Agó, Pedro Pastrana y Ernst Kraft. Empezamos.
La segunda edición de Ejemplares persigue tres objetivos básicos: que los artistas locales presenten sus propuestas en destinos europeos, que conozcan de primera mano experiencias innovadoras en el campo de la creación y que se establezcan posibles colaboraciones entre ellos mismos. «Tenemos algo en mente, pero todavía es pronto. Le estamos dando vueltas...», anuncia enigmático Pedro Pastrana en relación con esas posibles iniciativas comunes.
Lo que sí han compartido ya es la experiencia de estos tres días en la capital lisboeta. Han dejado sus tarjetas de visita -una esmerada caja con su currículo y una selección de sus trabajos- en espacios como la Galería Joao Esteves de Oliveira o la Facultad de Bellas Artes. En esta última escala, han conocido el programa Nudos, que también quiere conectar a creadores europeos de distintas disciplinas.
Más accesibles
«Aquí las relaciones están siendo más fluidas que en otras ciudades. En Francfort, por ejemplo, me parecieron más inaccesibles los responsables de las instituciones y de los centros culturales. Aquí veo más propuestas», sostiene Jorge Agó, quien ha aprovechado el viaje para mostrar su trabajo a las productoras locales Innova AE y AZ Producciones.
«Para un creador es muy importante presentar él mismo su propia obra. No es como mandar un mensaje de correo electrónico y esperar a ver si te llaman. De esta forma, si vuelves a ponerte en contacto con ellos, seguro que te recuerdan», mantiene Kraft, holandés asentado en la provincia de Málaga desde hace décadas.
Pedro Pastrana se suma al argumento: «Darte a conocer resulta muy costoso desde el punto de vista del tiempo y el dinero y con propuestas como esta, aunque sean cuatro días, puedes avanzar mucho, sobre todo a la hora de establecer contactos». Y Kraft cierra la conversación: «Es muy difícil que en una visita de este tipo se cierre algo concreto, pero sí resulta muy útil para tender puentes para el futuro».
Junto con las tareas de promoción, los tres autores de esta escala de Ejemplares también han podido conocer otras formas de promover las incitativas culturales. Así, la escapada a Lisboa ha incluido una visita a Ze dos Bois, el centro cultural promovido desde hace 15 años por un colectivo de artistas. «Nos pareció muy interesante, sobre todo como demostración de que los creadores también podemos gestionar la cultura de manera eficiente», defiende Agó.
Y de la escena alternativa a los espacios institucionales. Porque el proyecto Ejemplares tiene como colaborador al Instituto Cervantes. En cada escala, los artistas acuden a la sede local del organismo. Así que el paseo se encamina hacia la Rua de Santa Marta. Allí, frente al hospital del mismo nombre, José María Martín Valenzuela, director del Cervantes lisboeta, abre las puertas del centro a la delegación malagueña. Los recibe una exquisita exposición de fotografías realizadas por el escritor Juan Rulfo.
«Desde el Instituto Cervantes también favorecemos los contactos entre artistas portugueses, así como las relaciones entre autores españoles y portugueses», adelanta Martín Valenzuela. Para la jefa de Actividades Culturales del Instituto Cervantes en Lisboa Luisa López, las iniciativas que allí realizan quieren «ofrecer una visión diversa de la creatividad española, una mirada que se mantenga lejos de los clichés».
En el Instituto Cervantes
Tras la reunión, el protocolo manda una somera visita a las instalaciones. Todo un alivio para José Francisco Martín del Pozo porque allí, en la biblioteca, el asesor municipal por fin puede soltar las obras completas de Emilio Prados con las que el Ayuntamiento agradece al Cervantes su apoyo al proyecto. Hablamos de dos tochos de considerables dimensiones con los que carga desde que comenzó la jornada. Se entiende el suspiro.
Y así, ligeros de equipaje pero con la cartera llena de tarjetas de visita, concluye la visita al Cervantes. Luego, almuerzo frugal en el Bairro Alto. No hay tiempo para el café. El avión sale a las 16.20. Taxi meteórico al aeropuerto. Paso ligero en la terminal. Embarque por los pelos. Y vuelta a casa.