A prueba de antibióticos. Así está un alto porcentaje de gérmenes que se han vuelto resistentes a los mismos y contra los que hay que usar fármacos y herramientas médicas mucho más potentes que antaño. El motivo de que determinadas cepas bacterianas se burlen de los antimicrobianos que hace años sí acababan con ellas no es otro que el uso incorrecto -en muchos casos, abuso- de estos medicamentos.
Es lo que parece que está ocurriendo con determinadas neumonías e infecciones del pulmón, cuyos gérmenes han dejado de ser sensibles a la penicilina. También están adquiriendo niveles de resistencia preocupante gérmenes productores de infecciones urinarias; así como de piel y de partes blandas.
«La herramienta más poderosa no es la más eficaz, según que casos. Las mejores herramientas pueden terminar siendo ineficaces si se usan mal», aseguró ayer el Juan de Dios Colmenero, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Regional Carlos Haya.
No lo precisan
El especialista se refería al hecho de que se prescriban antibióticos para enfermedades que no los precisan: «Por ejemplo, el 60% de las prescripciones de antibióticos para infecciones del tracto respiratorio superior no son necesarias».
Prescripción médica de los antibióticos y observación de las indicaciones en cuanto a duración del tratamiento y la dosis fueron dos de las recomendaciones lanzadas tanto por el jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas como por el director médico de Carlos Haya, José Antonio Trujillo. El hospital se ha sumado al Día Europeo Para el Uso Prudente de los Antibióticos, que se celebra hoy.
«Hay que recordar que los antibióticos tienen un gran valor para el tratamiento de bacterias, pero no sirven para los virus, que originan la mayoría de las infecciones leves, o los hongos», recordó Trujillo.
Prescripción inadecuada
Según Colmenero, en algunos casos es el enfermo el que se autoprescribe el antibiótico y en otros casos es prescrito de forma inadecuada por el facultativo, «debido a la propia presión asistencial». «Hoy en día -añadió- hay pacientes que no se resignan a perder días laborables y que exigen antibióticos porque creen que son más eficaces». El jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas aseguró que los antibióticos también están siendo utilizados por la industria alimentaria y agropecuaria «como mecanismo para el aumento de la población, y sin tener en cuenta las consecuencias».
En 2007, 25.000 personas murieron en toda Europa por patógenos multiresistentes. El mensaje a la población en general es que una actitud irresponsable en el uso de los antibióticos tiene una repercusión negativa en toda la población.