El causante de los desvelos de los vendedores ambulantes de la provincia tiene nombre propio: Bolkestein. Así se conoce popularmente a la directiva europea de Servicios en el Mercado Interior, aprobada en 2006 con los objetivos de simplificar los procedimientos y trámites para el acceso y ejercicio de la actividad y de crear un sistema de cooperación administrativa entre los Estados miembros. Sin embargo, sobre el papel, esta normativa, que tomó el nombre de su impulsor, el político holandés Frits Bolkestein, recoge una serie de disposiciones que tiene en pie de guerra a los profesionales de la venta al aire libre.
El sector afirma que está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para no perder ninguno de sus derechos adquiridos. Amenazan incluso con manifestarse en Bruselas si la directiva 2006/ 123/CE, que la legislación española debe adaptar en 2010, acaba con la renovación indefinida de las licencias para abrir puestos en los más de 120 mercadillos de la provincia.
Así lo advierte el presidente de la Asociación Empresarial de Comerciantes de Málaga y Provincia Zona Occidental (Aecampzo), Rafael González, quien asegura que la normativa comunitaria pone en peligro más de 15.000 empleos al establecer licencias temporales que se renovarían mediante un concurso al que los empresarios tendrían que acudir sin ningún tipo de ventaja, al contrario de lo que ocurre hasta ahora, cuando únicamente deben presentar cada año la documentación en regla para obtener la autorización. «Las licencias son renovables indefinidamente y por la nueva regulación podemos quedarnos en la calle», apunta.
Imparcialidad
El polémico artículo establece que en el caso de que el número de autorizaciones disponibles para una actividad esté limitado, debe adoptarse un procedimiento de selección con «garantías de transparencia e imparcialidad». Asimismo, estipula que la autorización «no debe tener una duración excesiva, renovarse automáticamente o representar ventaja alguna para el prestador cesante». Esto, precisamente, es lo que inquieta a los vendedores ambulantes de la provincia que, de media, llevan 25 años ejerciendo la profesión.
«Si se aplica esta directiva, perdemos los derechos de antigüedad», señala González, que advierte de que «vamos a luchar con uñas y dientes para defender el pan de nuestros hijos».
Mientras tanto, la Junta de Andalucía trabaja contra reloj sobre la adaptación de la normativa, tal y como señala el delegado de Turismo, Comercio y Deporte en Málaga, Antonio Souvirón, que concreta que las licencias tendrán una validez de cuatro años como máximo. El sistema de selección, sin embargo, «es competencia de los ayuntamientos». En este sentido, desde el Consistorio de la capital, la concejala de Comercio, Purificación Pineda afirma que están a la espera de conocer el marco normativo de la Junta para cambiar la ordenanza municipal, aunque asegura que en 2010 las licencias se van a renovar «como hasta ahora». Sobre el futuro a más largo plazo, insiste en que «intentaremos no perjudicar a los comerciantes».