«No quiero llegar un día al Ayuntamiento y que me diga el secretario que me tengo que marchar porque la sentencia se ha hecho firme. Prefiero irme antes de que me echen». Con estas palabras respondió ayer el alcalde de Sayalonga, José Luis Navas (PSOE), a la movilización espontánea de los vecinos, que se echaron a la calle para pedirle que no dimita. «Tengo que tener la cabeza fría. No quiero dañar la imagen de mi pueblo», añadió.
¿Qué siente ante estas manifestaciones espontáneas de apoyo de sus vecinos?
Estoy muy agradecido y emocionado. Aunque lo siento mucho porque quiero a mi pueblo como lo que más, pero ellos tienen que entender que hay una sentencia, que aunque no es firme, no se puede hacer nada. Es un fallo judicial muy injusto. Me siento impotente, porque la sentencia se firmó sólo un día después de que se celebrara la segunda vista oral y el juez ha aceptado íntegramente la petición que hizo el fiscal, sin cambiar ni un párrafo. Incluso en alguna parte de la sentencia aparece la palabra Marbella, y que yo sepa Sayalonga no tiene nada que ver con esa ciudad.
Pero piensa recurrir el fallo judicial...
Si vamos a presentar un recurso, pero no creo que prospere. Es cierto que la licencia se concedió con un informe negativo, pero hay que aclarar que no era un permiso de obras, ya que el decreto siempre señala que está condicionada a la presentación de un proyecto de actuación en el campo, como la plantación de árboles para regadio. En este caso, el propietario no lo hizo, y en ese intervalo, fue cuando se produjo la denuncia del Seprona. Por ser demasiado bueno y confiado, me he tenido que encontrar con esta situación. Cuando acabó el juicio le dije al juez que confiaba en la justicia, pero después de este fallo, confío menos. Me siento como un cabeza de turco de la situación urbanística de la comarca.
¿Cree que el problema urbanístico en la Axarquía tiene solución?
Es muy complicado, pero pienso que desde la Junta de Andalucía debería tenerse en cuenta la idiosincrasia de este territorio. Aquí siempre se han construido viviendas en el campo y no puede ser que de la noche a la mañana se apruebe una ley que borre de un plumazo todo esto. No estamos hablando de hacer un urbanismo salvaje, sino de desarrollar nuestros pueblos de una forma ordenada y sostenible, como venimos reclamando desde hace años los alcaldes de todos los partidos. Porque en la misma situación que yo puede haber otros 25 alcaldes, no sólo de la comarca sino de otros municipios de la provincia. Ojalá yo sea el último que tenga que pasar por esto, porque es una situación injusta, que por una licencia te condenen a un año de prisión y a nueve de inhabilitación.
¿Qué le han dicho desde la dirección provincial de su partido?
Que me apoyan en mi decisión y que la respetan totalmente. Nadie me ha echado, he sido yo el que he decidido marcharme.
¿Cómo va a ser el calendario para sucederle?
Esta próxima semana me reuniré con el secretario para concretarlo.