P UEDE que no apetezca demasiado aparecer en algunas fiestas. Que no merezcan ni la pena ni el esfuerzo; pero hay que estar. Conviene. Además, en algunas ocasiones, resulta rentable. Es lo que opinan muchos galeristas y casi todos los artistas españoles cuando se les pregunta por la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid; es decir, por Arco; es decir, por el principal escaparate de este negocio en España.
Quizá por eso, la noticia del regreso de las galerías de Alfredo Viñas y Javier Marín (JM) no deja de resultar estimulante. Primero, porque ambas vuelven a la feria después de sendas ausencias: la primera llevaba dos ediciones sin participar, mientras que JM decidió no acudir este año después de su estreno en 2008. Y segundo, porque con su presencia, el circuito expositivo (privado) de la provincia gana cierta visibilidad en el encuentro madrileño.
En relación a la feria de 2010, del cartel de Arco se cae la joven galería Gacma, que este año había debutado en Arco 40, la sección alternativa al programa general de la feria. En ese mismo apartado comparecerán el próximo mes de febrero tanto Alfredo Viñas como la Galería JM. Ambos tendrán 40 metros cuadrados para mostrar la obra reciente de tres autores considerados «emergentes». Además, en Arco 40 repetirá la sala granadina Sandunga, en cuyo catálogo figuran los malagueños Carlos Aires y Simón Zabell.
El regreso de Viñas y Marín se producirá además en una edición que no escapa al actual clima de recesión económica. Tanto es así, que la futura entrega de Arco ofrecerá menos galerías y menos países presentes en su fondo de arte. De este modo, en las últimas tres ediciones se ha pasado de 294 salas (2008) a 238 (el año pasado) hasta quedarse en las 202 galerías que concurrirán a la edición número 29 de la feria. Y en lo que respecta a la oferta internacional en Arco, en estos tres años se ha pasado de 36 países representados en 2008 a las 24 banderas que se izarán (aunque sea de manera simbólica) el año que viene.
A por lo seguro
Parece que el momento poco boyante que atraviesa el mercado del arte contemporáneo se ha dejado sentir en el evento madrileño. No en vano, ya en las dos últimas ediciones, galeristas y coleccionistas se decantaron de forma mayoritaria en su oferta y en sus compras por valores (léase, autores) seguros. Que no están los tiempos para muchos riesgos.