A Mónica Cabello le toca turno en el aeropuerto a finales de este mes y todavía no sabe qué se va a poner. De hecho, su atuendo es su principal preocupación profesional, y no es por coquetería. Es una de las pocas taxistas autónomas de Málaga -su licencia es la 119- y encadena dos denuncias por llevar una vestimenta supuestamente inadecuada en horas de trabajo (artículo 41 bis de la Ordenanza Municipal del Taxi), ambas durante su turno en el aeródromo. Ella rechaza esta acusación y apunta que en las dos ocasiones fue amonestada por el mismo agente. Además, asegura que la normativa es discriminatoria contra las mujeres.
La primera vez fue en agosto de 2008. «Estaba en la zona de llegadas del aeropuerto, en el turno de noche. Soy propietaria de una licencia, pero estaba cubriendo el turno de de mi marido (licencia 333) porque estaba enfermo», relata. Recuerda perfectamente el conjunto de aquel día: «Iba vestida con una falda negra por debajo de la rodilla y una camiseta en color crudo y zapatos de medio tacón».
Estaba sentada en el capó del coche, hablando con varios compañeros, y uno de ellos levantó la voz «de broma», comenta. «El policía de buenas a primeras se acerca a mí, me paraliza el coche, me saca de la cola de la parada, me pide la documentación, el carné de conducir y de identidad, el libro de reclamaciones... Y cual fue mi sorpresa cuando me denuncia por la ropa que llevaba puesta», afirma la joven profesional. «Yo iba normal y encima alega que estaba chillando y sentada en el capó, cuando el compañero que realmente había levantado la voz reconoció que había sido él y el agente no hizo caso».
Rodeada de compañeros
En la segunda ocasión, que se produjo el pasado 10 de octubre, la cosa fue a mayores. «Iba vestida perfectamente, con una falda negra, un poco por encima de la rodilla, con medio tacón, maquillada y perfumada. El mismo policía vuelve a paralizar el coche, me pide todos los papeles, revisa el taxímetro, intenta retener los papeles del vehículo y me dice que ¡me tengo que ir a casa a cambiarme!» El ambiente se caldeó: «Como no le gustaba mi manera de vestir ni de maquillarme, le propuse que el próximo día me llevaría una maleta llena de ropa para que él la eligiera».
Al conocer lo que estaba ocurriendo, un grupo de compañeros se amotinó y cortó el flujo de taxis de la terminal de salidas: «Se paralizó el aeropuerto, todos estaban indignados», afirma. La situación se resolvió tras la mediación de otro agente, que le devolvió la documentación a la conductora.
De momento, Mónica Cabello ha hecho un pliego de descargo de la primera denuncia y la segunda todavía no le ha llegado. Ahora se le presenta otro dilema, y es que tiene turno de nuevo en el aeródromo a finales de este mes y aún no sabe cómo debe ir arreglada: «El artículo 41 bis de la ordenanza municipal del taxi se ha quedado obsoleto y no está adaptado a la vestimenta de una mujer taxista. Son multas injustas. Voy a ir como siempre, no voy a cambiar mi manera de vestir y no sé lo que me voy a encontrar», sentencia.
El apartado de la ordenanza que regula la estética de los profesionales reza así: «Deberán prestar el servicio aseados y correctamente vestidos y calzados, debiendo llevar prenda superior con mangas, cortas o largas, y como prenda inferior pantalón largo o falda». La afectada propone incluso que, para evitar este tipo de problemas, se cree un uniforme para el gremio.
Florentino Villabona, coordinador de Seguridad del Ayuntamiento de Málaga, confirmó la existencia de las dos multas, y argumentó: «Los policías interpretan la ordenanza, que especifica cómo tienen que ir vestidos los taxistas. Las ordenanzas están para cumplirlas y si las ha infringido el policía cumple con su obligación».