Se levanta el telón y se ve a varios españoles detrás de unas suecas en las playas de Torremolinos. ¿Cómo se llama la película? 'Manolo la nuit', 'El abominable hombre de la Costa del Sol', 'Una vez al año ser hippie no hace daño'... Hay respuestas para todos los gustos. Y es que, en los años sesenta, el cine se contagió del boom turístico y no fueron pocos los directores que se subieron al carro de los cuerpos al sol y los machos ibéricos paseo va paseo viene por los hoteles y playas de la costa malagueña. No es difícil imaginar a Alfredo Landa en el papel. Ni a Manolo Gómez Bur, ni a Antonio Ozores, ni a Paco Martínez Soria... Tampoco a José Luis López Vázquez, que también se convirtió en un referente del cine rodado en la Costa del Sol. En la segunda mitad de la década de los sesenta, el actor, fallecido ayer, se convirtió en un asiduo de Málaga. Su rostro se hizo especialmente popular en Marbella y Torremolinos, dos iconos de las películas de la época en los que López Vázquez dio vida a personajes de lo más variopintos: desde un médico solterón a un timador, un empleado de aeropuerto o un funcionario municipal. Versiones diferentes de un mismo modelo 'typical spanish' con el que el actor también contribuyó a promocionar la Costa del Sol en la última etapa del franquismo.
Ahí está, por ejemplo, 'El turismo es un gran invento' (1967), un clásico del cine del destape dirigido por otro clásico, Pedro Lazaga, y en el que López Vázquez bordaba el papel del reprimido secretario del alcalde de un pueblo aragonés (Paco Martínez Soria), que viendo el éxito de los malagueños, quiere copiar su modelo de desarrollo turístico y viaja con su secretario a Marbella para tomar nota. Ha sido una de las películas más vistas del cine español y en ella se pueden reconocer las playas de Marbella y Torremolinos. Como en 'Cuidado con las señoras' (1968), donde se suma además como escenario Benalmádena. Dirigida por Julio Buchs, aquí López Vázquez se convierte en el doctor Enrique Varela, un médico solterón que siente pasión por las mujeres y que, con la ayuda de un detective privado, resolverá un complicado caso de crímenes que ocurren entre Torremolinos y Madrid. Un poco de intriga para dar una nueva vuelta de tuerca a un argumento en el que también se vio inmerso López Vázquez en otros filmes, como 'Objetivo: Bi-ki-ni' (1968) y 'Amor a la española' (1966).
De timador a enamorado
En el primero, dirigido por Mariano Ozores, volvía a compartir protagonismo con la inconfundible Gracita Morales. En este caso, como timador de poca monta que provoca un conflicto internacional al confundir un microchip con una pastilla. Menos surrealista era la propuesta de Fernando Merino en 'Amor a la española', donde López Vázquez viajaba a Torremolinos en busca de una sueca de la que se había enamorado en Madrid. Manolo Gómez Bur y Alfredo Landa compartían andanzas en este guión de José Luis Dibildos.
Pero el protagonista de 'Mi querida señorita' no sólo visitó la Costa del Sol para 'ligar' con las extranjeras. A principios de junio de 2001, acaparaba toda la atención del IV Festival de Málaga-Cine Español, que le rendía homenaje en una gala especial. El actor levantó pasiones dentro y fuera del Teatro Cervantes. Primero recogió las ovaciones del público y curiosos que se agolpaban a la entrada del coliseo malagueño y, una vez en el interior, tuvo que responder visiblemente abrumado a la cálida y cómplice reacción de cariño de los compañeros que le arropaban en el acto.
En 2003, López Vázquez demostraba, además, su vitalidad sobre los escenarios en el Teatro Alameda, donde hacía escala con la enredada cita a ciegas 'Cena para dos', obra de Santiago Moncada en la que estaba acompañado por Rosa Valenty. De nuevo, una comedia. En ella se sentía a gusto. Aunque, por aquel entonces, no las tenía todas consigo: «Sé que me queda muy poco tiempo para trabajar», dijo. Se equivocó. Aún mantendría el tipo seis años más.