Los hijos, por muy cordial que sea la relación entre los padres, son siempre los peor parados en los procesos de ruptura de un matrimonio. Las idas y venidas, los cambios de costumbre y la adaptación a una situación completamente nueva y no deseada se convierten en una carrera de fondo para los niños y los adolescentes. Si a los inconvenientes derivados de la separación se suman diferencias prácticamente irreconciliables entre los padre, el cumplimiento del régimen de visitas y la vida diaria del menor pueden verse seriamente perjudicados. Los puntos de encuentro familiar facilitan y garantiza en cumplimiento de las medidas de visita establecidas por los jueces.
El punto de encuentro familiar del Campo de Gibraltar da servicio a 63 menores de la comarca, derivados de 55 expedientes. La vicepresidenta de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar, Herminia Moncayo, dio a conocer el dato durante la visita realizada ayer a las instalaciones por el delegado provincial de Justicia, Domingo Sánchez, que también estuvo en el centro de menores La Marchenilla y se reunión con las representantes de la asociación de mujeres progresistas Victoria Kent. La presidenta de la Mancomunidad de Municipios, Isabel Beneroso, también acompañó a la comitiva durante el recorrido por el centro, que abrió sus puertas hace dos años.
Como recordó Sánchez, Cádiz es la única provincia de Andalucía que cuenta con dos puntos de encuentro familiar, uno en la capital y otro en el Campo de Gibraltar. «Es importante que los menores encuentren ese equilibrio que se rompió en algún momento y aquí se intenta que sea lo más agradable y fructífero posible para los padres y para los hijos».
Normalización
El servicio se aplica fundamentalmente a tres tipos de situaciones: visitas tuteladas, que se llevan a cabo en las instalaciones y bajo la supervisión de al menos un técnico; la entrega y recogida; y la entrega y recogida con pernocta, en la que los menores pasan al menos una noche con el progenitor que no tiene la custodia.
Los miembros del equipo del centro - integrado por una psicóloga, una trabajadora social y una trabajadora - insisten en que el paso por el punto de encuentro familiar es una circunstancia provisional, cuya duración depende del tiempo en que el núcleo familiar regularice su situación con ayuda de los profesionales. Mientras tanto, el objetivo es lograr que el niño o adolescente viva los encuentros con la mayor naturalidad posible y sin que sus padres tengan que coincidir.
El edificio está preparado de manera que existe un circuito que evita la coincidencia entre los padres. Entre otras dependencias, da cabida a una oficina de atención a los usuarios; una sala con juegos y televisión; y una sala de espera. «Tratamos de que esto sea lo más parecido posible a un hogar», explica una de las técnicos, «de hecho, muchos de ellos le dicen 'La Casita'».
Sánchez subraya que se trata de una medida adoptada en sede judicial, aunque adelantó que se está estudiando la posibilidad de establecer recursos similares de índole extrajudicial, del mismo modo que se está llevando a cabo, por ejemplo, con la mediación penal. Así, recordó que existen proyectos piloto de mediación penal en andalucía en los que el delincuente y su víctima llegan incluso a conocerse, «de manera que se llega a profundizar, el equipo informa al juez de los resultados y, en ocasiones, se puede llegar a una reducción de la condena si el informe presentado es favorable».
Aún no existen medidas equivalentes para los hijos de padres en procesos de separación conflictivos. La casuística que abarcan los tres supuestos principales es muy amplia y abarca casos que van desde conflictos entre la pareja hasta la convivencia de uno de los padres con una persona cuyas costumbres el juez considera perjudiciales para el menor.