La comunidad investigadora de la Universidad de Málaga está en pie de guerra. La información sobre el tijeretazo de los presupuestos del Gobierno en I+D+i (investigación, desarrollo e innovación tecnológica) ha caído como un jarro de agua fría en los 270 grupos de investigadores, que forman un gran colectivo de 2.400 personas.
El recorte que pretende aplicar el Ministerio de Ciencia e Innovación de un 15% podría suponer la pérdida ni más ni menos que de dos millones de euros en este próximo año, lo que puede dejar fuera o en la lista de espera un ramillete variopinto de proyectos. Las fuentes de financiación actual son las siguientes: la Universidad de Málaga recibe casi un 50% de sus subvenciones en investigación a través del Ministerio de Ciencia, un 20% de la Junta, un 20% de Europa y un 10% a través de convenios y contactos empresariales de la Oficina de Transferencia de Resultados de la Investigación (OTRI). Así el recorte del Gobierno, una de sus grandes entradas de financiación, «podría ralentizar enormemente muchos de los proyectos que actualmente están vivos, y podría mermar la contratación de parte del personal investigador, que actualmente se eleva a 457 personas», según subraya a SUR el vicerrector de Investigación, José Ángel Narváez.
La rectora Adelaida de la Calle abrió la caja de Pandora esta semana durante la inauguración oficial del curso universitario. Con la diplomacia que le caracteriza, pero sin pelos en la lengua, no dudó en recriminarle al Gobierno su marcha atrás en la investigación. No olvidemos que hasta hace poco, las tesis del Ejecutivo indicaban que algunos de los modelos de producción actual «estaban ya agotados» y que la inversión en investigación y transferencia sería uno de los pilares del cambio, y por tanto iban a estar enormemente incentivados.
Menos del 1% del PIB
La realidad es que el presupuesto dedicado a financiar este capítulo está todavía por debajo por el 1% del PIB cuando países como Suecia dedican hasta el 3%. Pero este escenario puede ser aún peor en 2010. Rectores de todas las universidades españolas están alzando la voz, y la Conferencia de Rectores de la Universidad Española (CRUE) no deja de bombardear al Gobierno con sus peticiones para que rectifique y mantenga los recursos en investigación en cifras similares a las de este año.
Pero si se baja a la realidad del laboratorio, investigadores de la UMA consultados por este periódico, que prefieren mantenerse en el anonimato, han calificado la medida como «un despropósito». Un investigador principal, es decir el cabeza de lista de uno de los equipos de estudio, ha sido tajante: «Yo no haría nada sin mi equipo de trabajo, tenga en cuenta que también tengo que dar clases, por eso las cinco personas que sacan adelante el proyecto que yo coordino son vitales; y si tampoco vamos a poder adquirir los nuevos instrumentos que necesitamos, de poco puede servir decir que investigamos», subrayó este profesor de la UMA.
Pero ésta no es la única mala noticia para la Universidad de Málaga al inicio del curso escolar. Ha sido, inexplicablemente, la única provincia andaluza que se ha quedado sin ser elegida 'Campus de Excelencia Internacional', un proyecto por el que el Ministerio de Educación quiere impulsar a las diez mejores universidades del país para situarlas en el ránking internacionales. Las universidades de Sevilla y Granada han entrado en la primera criba de quince universidades (finalmente sólo quedarán diez) así como la Universidad de Córdoba, que ha aglutinado dentro de su proyecto a Cádiz, Jaén, Huelva y Almería. En este punto, De la Calle también ha dicho lo que sentía, y ha alegado cuestiones históricas, y lo que es peor, políticas, a esta decisión que ha dejado fuera a la Universidad de Málaga.
Por eso, la UMA va a ejercer su derecho a réplica y va a presentar alegaciones, ya que los fundamentos por los que se la excluye son «muy vagos» en palabras de Narváez así como del secretario de Investigación y Transferencia, Víctor Muñoz. Primero, el Ministerio de Educación sugiere a la Universidad de Málaga que se agregue, es decir que colabore con otra universidad, al igual que Córdoba, para ser 'Campus de Excelencia Internacional'. Pero este consejo no tiene mucho sentido cuando a las politécnicas de Valencia y Catalunya las insta a unirse a las universidades de Valencia y Barcelona para ser presentadas a la Comisión Internacional que evaluará sus proyectos. Málaga, sencillamente, no ha tenido esta opción, pese a que su trabajo en el que apostaba por la agricultura subtropical y el turismo merecía, según investigadores consultados por SUR, haber pasado la primera ronda.
«Lo más concluyente es que nuestro proyecto, que es francamente bueno, no ha recibido ninguna crítica, de hecho ha recibido fondos directos del Ministerio de Innovación por la apuesta investigadora y en transferencia», puntualiza Narváez. No obstante, asume que el proyecto va a pasar por un periodo de autocrítica para ser mejorado y poder ser presentado de nuevo en abril de 2010, por lo que pide a todos los organismos su colaboración. Están en juego 230 millones de euros de aquí a 2015 y situar a la UMA entre las mejores del país.