Después de 40 años a vueltas por esos escenarios de Dios, Camilo Sesto ha decidido que ya basta, que la música ya no 'mola mazo' y que ha llegado el momento de colgar el micrófono. Además, siempre le quedará Camilín, su hijo de 27 años que llega dispuesto a ocupar el hueco que su famoso padre dejará en los escenarios. «Canta muy bien», adelanta orgulloso su progenitor que, subraya, en absoluto se siente mayor.
Y por si alguien albergaba la menor duda, Camilo no ha querido despedirse sin antes aclarar que nunca se ha sometido a una operación de cirugía estética. «Sólo he pasado por el quirófano para someterme a un transplante de hígado, con el que me partieron por la mitad», concluye.