«No soy una persona agresiva. No ando por la vida pegándole a la gente. Le di un puñetazo en la cara y cuando estaba en el suelo, patadas en las piernas. Perdí los papeles». El hombre de origen argentino acusado de matar a un indigente por tocarle el culo a su sobrina de siete años reconoció ayer ser el autor de la agresión, si bien negó ante el jurado que lo juzga por un delito de homicidio que le pateara la cabeza. La víctima falleció horas después a causa de un traumatismo craneoencefálico severo. El fiscal solicita para el procesado diez años de cárcel.
Los hechos que están siendo juzgados en la Audiencia Provincial de Málaga ocurrieron el 18 de octubre de 2006 en un parque público en la calle Fernán Núñez. La menor contó a su madre que un mendigo la había insultado y le había tocado, por lo que ésta fue a buscarlo. Según declaró ayer el procesado, cuando llegó a su casa, su hermana le contó, entre sollozos, lo ocurrido; que había localizado al mendigo en un parque y le había pedido explicaciones y que el hombre «le dio un manotazo, mientras ella tenía a su hijo de dos años en los brazos».
Relató que él llamó a la policía para contarle lo sucedido y que le respondieron que tenía que ir a comisaría para presentar la correspondiente denuncia, pero que no lo hizo porque su hermana, también argentina, «estaba pendiente de la nacionalidad y no quería problemas».
Poco después, el acusado y su hermana fueron en el coche a recoger a la novia de éste al trabajo y en el camino de regreso se encontraron con el indigente. «Frené y me bajé para pedirle explicaciones a ese hombre, que además de intentar abusar de una niña, que no tiene cuerpo de mujer, había dado un manotazo a mi hermana con un niño de dos años en los brazos. Él soltó la caja de vino (tetrabrik) )y dio un paso adelante con los brazos en alto, como para agredirme. Entonces le di un puñetazo en la cara y se cayó al suelo; le di patadas en los pies hasta que mi hermana y mi novia me retiraron y me llevaron al coche. Le dije entonces que no se le ocurriera aparecer por el colegio de la niña».
A preguntas del fiscal y de las acusaciones, el imputado negó que saliera en el coche a buscar expresamente a la víctima. «Lo encontramos por casualidad», aseguró.
La hermana del procesado y madre de la niña, que ahora reside en Argentina, está citada para declarar en el juicio. Sin embargo, no ha comparecido en la vista oral alegando, al parecer, problemas económicos.