No tuvo tiempo para reaccionar. No pudo ponerse a salvo ni esquivar el proyectil. Ni siquiera acertó a ver la pistola con la que el atracador intimidaba a la cajera. Pero sí que escuchó el disparo. La bala atravesó el doble fondo de una estantería metálica y se le incrustó en el brazo derecho. «Al ver que le habían dado, mi cuñado salió despavorido del despacho y empezó a gritarle al ladrón. Yo creo que en caliente ni siquiera le dolía», cuenta José Canales, uno de los socios del supermercado Maxi Market , un pequeño negocio familiar en la avenida de Torreblanca, en Fuengirola, que ayer fue escenario de un atraco.
El herido en el tiroteo es Juan García, de 55 años, copropietario de los ultramarinos. Al cierre de esta edición, se encontraba hospitalizado, aunque fuera de peligro. Anoche, los médicos le hicieron diversas pruebas radiológicas para comprobar el alcance de la lesión e intentar localizar el proyectil, que podría haber quedado alojado en el brazo, según explicó a SUR su cuñado y socio en el supermercado.
El atraco sucedió a las ocho de la tarde. El ladrón, un joven de unos 30 años y con acento sudamericano, entró en el establecimiento con unas gafas de sol y una gorra. Se dirigió a la cajera, una mujer que trabaja sólo por las tardes, y le mostró una pistola. Como si no fuera suficiente, desenfundó otra arma de fuego y, sin previo aviso, efectuó un disparo. «Da la impresión de que lo hizo para intimidar o incluso de que se le escapó el tiro, porque no tiene sentido. Lo que no es normal es que alguien entre con una pistola cargada en un supermercado», se lamenta Canales.
En esos momentos, Juan García estaba sentado en un despacho que usan los dos cuñados para llevar las cuentas de la empresa. La bala atravesó la doble chapa de una estantería y alcanzó a la víctima en el brazo derecho. No perdió el conocimiento. El copropietario de los ultramarinos salió dando voces y espantó al atracador, que cogió lo que pudo de la caja y echó a correr. Fuera le esperaba su cómplice en un automóvil, en el que huyeron.
El asaltante se dio a la fuga de una forma tan atropellada que hasta perdió parte del botín por el camino. Se le cayeron los billetes de 10, unos 120 euros en total, que fueron recuperados por una patrulla de la Policía Local de Fuengirola. «Consiguió llevarse los de 20 y 50 euros», cuenta José Canales, quien estima que el botín podría ascender a 300 o 400 euros. Al menos, se consuela pensando que lo que podía haber sido una tragedia se ha quedado en un gran susto. «Mi cuñado ha salido de aquí consciente e intentando tranquilizarnos a nosotros, no paraba de repetir que no era nada», asegura el tendero. «Todos nos hemos llevado un mal rato».
La policía, que se ha hecho cargo de la investigación del suceso, estableció un dispositivo en la zona para intentar dar cazar a los ladrones siguiendo la pista del vehículo en el que escaparon tras el atraco.