«¡Pablo, por aquí!». Le reclaman cámara en ristre. El joven se gira, suenan los clic y saltan los fogonazos de flash. «¡A este lado Pablo!», le gritan más allá. «¡Parezco Brad Pitt!», bromea el joven. Motivos tiene. Como si de una estrella del celuloide se tratara, Pablo Pineda vivió ayer en Málaga un día de felicitaciones, besos, posados, entrevistas, saludos a programas, intervenciones en directo en las cadenas nacionales... «Da un poco de vértigo, la verdad», confesó. Y es que han sido jornadas muy intensas y de «mucha emoción» desde que el malagueño, el primer europeo con síndrome de Down licenciado en la universidad, se alzara con la Concha de Plata del festival de San Sebastián por su trabajo en la película 'Yo, también'.
Pero los reconocimientos no se terminaron allí. El mejor actor para el jurado del certamen donostiarra recibió ayer el homenaje del Ayuntamiento de Málaga en una recepción en el Salón de los Espejos a la que acudió la corporación municipal casi en pleno. «Ha sido una enorme alegría y un orgullo. Alegría porque sabíamos que tú estabas alegre y orgullo porque tu vida ha sido seguida por nosotros en esa superación de las dificultades para poder realizarte plenamente», resaltó el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre.
Y para engordar su ya cargado palmarés, el regidor le hizo entrega del escudo de la Ciudad y de un broche de plata con el emblema. «No es la Concha de Plata, pero en Málaga es algo importante», decía el alcalde. Pablo no tardó en replicarle. «Prefiero este escudo a la Concha de Plata. La Concha es un reconocimiento cinematográfico, pero este es más real y me gusta más porque es de mi ciudad. Me llena de mucha emoción y de gratitud», declaró entre aplausos y «bravos».
«Una sorpresa»
En San Sebastián, el joven se impuso a intérpretes «de talla» como Robert Duvall y Ricardo Darín, quien le felicitó por el triunfo. «Superarles a ellos es algo inesperado, porque ellos son actores y yo un iniciado, para mí ha sido una sorpresa total», reconoció Pineda.
Pese a los éxitos, sus miras no están puestas en la gran pantalla. «Ha sido una experiencia interesante y bonita. Nunca me voy a arrepentir, pero prefiero trabajar, que tengo 35 años y ya toca. Todo esto del 'faranduleo' está muy bien pero hay que poner los pies en el suelo», declaró el diplomado en Magisterio y licenciado en Psicopedagogía, que ahora prepara unas oposiciones de administrativo. Asegura, además, que de momento no le han llegado nuevas propuestas. «Me ven como el 'triunfito' del cine -afirma entre risas- y por ahora no me han dicho nada. Pero tampoco las espero». Con lo que tiene, ya es feliz. «Estaba en una nube y todavía estoy aterrizando».