YA desde niño, Francisco Ojeda, un hombre dedicado a la industria y a la publicidad, era aficionado a la escritura, pero tuvo que llegar a los 80 para publicar su primera novela, 'Xabier el Navarro'. Después vino la segunda, también de corte histórico, 'Balbo de Gades', y ahora acaba de finalizar la tercera, 'Tres noches de Alborán'. Pero el arte de Ojeda no se limita a la literatura, el mar es otra de sus pasiones, al que conoce muy bien, tras estar nueve años al frente de la Federación Andaluza de Vela. Esta afición la traslada a la pintura, donde realiza lienzos con temas marítimos. Actualmente, sigue en activo en este ámbito y «posiblemente» a finales de año expondrá sus obras en el Ayuntamiento de Málaga.
«España desconoce a sus héroes o no les da importancia», afirma Ojeda. Este es principal motivo por el que el autor se lanzó a la novela histórica. En su primera obra, 'Xabier el Navarro', ambientada a finales del siglo XVIII durante el reinado de Carlos III, se desvela la historia de Bernardo de Gálvez, un personaje muy importante en la independencia Americana y en la que según el autor, el amor está muy presente. «Quería que la gente conociese la historia y la vida de los personajes protagonistas de mis novelas», declara el autor. Por este mismo motivo, llegó su segunda novela, 'Balbo de Gades', mucho más histórica que la anterior. «Los Gades, fueron una familia gaditana, con gran influencia y poder económico, con el que financiaron varias guerras», explica.
A la pregunta de qué le resulta más difícil a la hora de escribir. Ojeda lo tiene claro: «Lo que más me cuesta es llegar a la página 50». Pero afirma que lo más complicado es la creación de los personajes porque llega un momento que en el que cobran vida y se te revelan. «Tanto es así que quise matar a un personaje y al final tuve que encontrarle otra salida», añade entre risas el autor.
Malas condiciones
Sus lectores tendrán que esperar algo más de un año para disfrutar de esta nueva obra. «Cuando termino un libro, lo meto en un cajón que coja solera y que madure durante un año», reconoce Francisco Ojeda. De esta forma, se asegura de ver defectos que antes no veía.
El mar como inspiración
La pintura es otra de los artes que siempre ha interesado al autor, sobre todo la rupestre. Pero, por su profesión en el mar, plasma temas relacionados con éste, como playas, barcos y puertos del siglo XIX. «La gente me pregunta porqué pinto sobre el siglo XIX... yo es que soy un poco decimonónico», contesta entre risas.
Por coincidencias de la vida, Ojeda estudió con el artista Revello de Toro en el colegío San Estanislao de Kostka, situado en la barriada del Palo. «Fuimos compañeros de colegio en los 'Jesuitas'», apunta. Recuerda cuando en la escuela se hacían concursos de pintura y él siempre conseguía un premio, hasta que llegó Revello de Toro, que era más pequeño. «Desde entonces, ya no conseguí ninguno más», comenta.
Francisco Ojeda sólo tiene palabras de admiración para el artista: «Admiro mucho su pintura, dibuja a la mujer como nadie». Y asegura con orgullo que aún mantiene contacto con él y que se escriben de vez en cuando.
Y es que este polifacético artista califica de «estupendo» el momento cultural que vive Málaga. Pone precisamente de ejemplo el Museo Revello de Toro, que tiene previsto inaugurarse el próximo mes de octubre.