Si hay algo que puede agradecérsele a la nueva consejera de Educación, Mar Moreno, es que está dispuesta a no maquillar las cifras y a no esconder datos que podrían comprometer a su consejería. En un primer adelanto sobre los resultados de las pruebas de diagnóstico -que llevan realizándose varios años, pero de las que es la primera vez que se dan datos- indicó, sin ambages, que las calificaciones empeoraban en Secundaria tanto en Matemáticas como en Lengua (sólo se mejoraba en Matemáticas de Primaria).
Sin embargo, tras estos datos en Secundaria hay otros estructurales que no se contaron y que ahora salen a la luz gracias a que la Consejería de Educación ha publicado un estudio sobre la 'Evaluación de diagnóstico' en su página web. Y uno de ellos es que el 36% de los alumnos de Secundaria son repetidores, es decir, han vuelto a cursar algún curso durante su trayectoria escolar, ya sea en Primaria o en Secundaria. Esto supone que, si nos atenemos a esta media andaluza, de los 7.861 alumnos que cursan Secundaria en Málaga, 2.672 han repetido algún curso. Y la mayoría lo ha hecho en este ciclo (el que comprende desde los 12 hasta los 16 años). Este dato es fácil de conocer, ya que sólo el 64% de los alumnos que se presentaron a las pruebas de diagnóstico estaban en el curso que les correspondía, algo que han constatado por la fecha de nacimiento. Y curiosamente, el 34% de repetidores es muy similar al 30% de los que fracasan durante su etapa escolar, o lo que es lo mismo, los que no obtienen el graduado en Secundaria, frente al 16% del resto de alumnos de países europeos.
Y volviendo a los que repiten curso, el perfil es más acusado en los alumnos, que tienen el dudoso honor de repetir un 6% más que las alumnas.
Pues bien, estas cifras invitan a pensar que, obviamente, los alumnos que han tenido más dificultades en sus estudios y que incluso han repetido curso suelen ser los que luego obtienen peores resultados por regla general, aunque haya excepciones. Es más, los autores del estudio hacen hincapié en este dato: «La edad resulta ser un factor clave para explicar las puntuaciones alcanzadas en todas las competencias (Lengua, Matemáticas y Conocimiento del Medio), ya que se registran puntuaciones claramente superiores entre el alumnado matriculado en el curso que corresponde a su edad».
Y como ya adelantó este periódico, las pruebas de diagnóstico no hacen sino confirmar el informe PISA (un estudio concienzudo realizado en todos los países de la OCDE), que sitúa a Andalucía como la única comunidad española que está por debajo de la media del país en Matemáticas, Lengua y Ciencias.
Tras las cifras hay una respuesta de los alumnos de Secundaria que llama especialmente la atención: el 55% reconoce que no le gusta estudiar, lo que contrasta, sin embargo, con que la mayoría tiene un alto autoconcepto de sí mismo como estudiante, y piensa que está seguro de que puede aprender cualquier cosa y superar los exámenes si se lo propone. Y todo apunta a que hay que descubrir por qué los niños cambian de actitud, ya que en Primaria el 81,6% dice que le gusta estudiar.
Para el secretario de Educación de Comisiones Obreras en Andalucía, José Blanco, una de las claves para entender este dato es la desmotivación de los alumnos en Secundaria, algo que no pasa en Primaria, «cuando los niños tienen una necesidad natural de descubrir cosas; pero cuando notan que no pueden seguir las clases, generalmente por problemas para entender lo que leen, es cuando empiezan a abandonar», subraya. Precisamente, los problemas de comprensión lingüística son los más acusados en los alumnos de Secundaria, que no entienden lo que leen y tampoco saben expresar lo que han leído. Por eso Blanco subraya que si estos problemas se corrigieran en Primaria con profesores de refuerzo, no llegarían a Secundaria «con esas lagunas».
Familia
Los datos del estudio revelan que cuando la familia tiene mayor estatus profesional y más recursos, más elevadas son las puntuaciones en las competencias estudiadas, como son Matemáticas, Lengua y Conocimiento del Medio. También son mejores los resultados de los alumnos cuando en sus casas hay mayor presencia de libros y una actitud familiar positiva hacia la lectura. Es más, el estudio concluye que «el análisis de las competencias del alumnado en función del nivel económico es categórico dado que, a mayor porcentaje de hogares desfavorecidos, el centro obtiene peores puntuaciones en las competencias, y a mayor índice de hogares acomodados, se obtienen mayores puntuaciones en todas las competencias».
Para el responsable de la Asociación de Profesores de Instituto en Málaga (Apia), Gonzalo Guijarro, esto prueba que el sistema escolar público actual «no es válido, puesto que no nivela las diferencias sociales, lo que una vez más nos lleva a decir que el famoso sopa para todos no vale», indica. Es más, según apunta Guijarro, a partir de los 14 años hay que crear itinerarios académicos diferentes para que los niños no se desmotiven, ya que la enseñanza obligatoria hasta los 16 años es una de las «barbaridades» de la LOGSE que todavía se mantiene. En este punto, coincide Blanco, que aboga por reforzar los Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI), a los que se debería optar desde los 14 años.