A Blanca Espantaleón y a su marido siempre les ha gustado viajar. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, sus escapadas son más limitadas. En apenas seis años han pasado de ser pareja a ser media docena. Y, por mucho que digan, donde caben dos no caben seis. Hace nueve años nació su primer hijo y dos después llegaron las mellizas. Hasta ahí, más o menos bien. Ya eran familia numerosa, pero se las arreglaban para poder hacer alguna que otra excursión. Hoy, es toda una odisea. Hace tres años, nació el pequeño y ya lo de salir en comandita empezó a ponerse cuesta arriba. «Ser familia numerosa sale muy caro», advierte esta madre malagueña para la que resulta «muy difícil» organizar unas vacaciones juntos.
«Desde el momento en el que tienes dos hijos, todo es más limitado», asegura en referencia tanto a medios de transporte como a alojamiento. A las pruebas se remite: en las empresas de alquiler de coches no sólo necesitan un monovolumen, sino cuatro sillas infantiles -«con suerte te pueden facilitar una o dos», se queja-; a la hora de contratar un hotel por Internet, en muchos casos no permiten reservar las seis plazas al mismo tiempo, por no hablar de la escasez de habitaciones con capacidad suficiente para todos o de las ofertas (que exigen un adulto por cada hijo). En tren, barco y avión, hay descuentos (20% hasta cuatro hijos en los dos primeros, y 5% por aire), pero también tienen sus limitaciones. Hasta tal punto, observa Blanca, que a veces resulta más económico acogerse a otros descuentos que a los de familia numerosa.
¿Solución? Echarle imaginación. Alguna vez lo que han hecho es repartirse: o bien la pareja o bien los hijos. Otra opción, como hicieron cuando fueron a Eurodisney, es recurrir a los abuelos. Entonces, las cuentas cuadraban: cuatro adultos por cuatro niños.
«Deberían darnos más facilidades», propone Blanca. Sobre todo ahora, que el índice de natalidad dista mucho de aquellos años en los que en el Seiscientos cabía de todo: desde la familia numerosa, suegra incluida, al canario, la sombrilla y la hamaca. Claro, eran otros tiempos, pero el espíritu de las vacaciones sigue siendo el mismo. Y, según Blanca, «los que más disfrutan» son los pequeños. «Me da pena por ellos», lamenta.
Renunciar a la escapada
Su situación les suena a muchas otras familias con tres hijos o más, que se ven obligadas a hacer encajes de bolillos a la hora de planificar el verano. Sobre todo, si deciden salir de casa. Con la crisis, buena parte de ellas han tenido que renunciar, sostiene el presidente de la Asociación de Familias Numerosas de Málaga, Ángel González. O, en el mejor de los casos, «se marchan menos días», puntualiza González, para quien uno de los principales problemas es la falta de espacio. Tanto en el transporte como en los hoteles.
Desde la Federación Española de Familias Numerosas, denuncian «la poca conciencia que hay en España sobre el turismo familiar y a la escasez de alojamientos que realmente ofrezcan unas condiciones y servicios adecuados para los niños». Aunque existen cada vez más hoteles con habitaciones para seis y ocho personas, con literas o comunicadas, lo más habitual sigue siendo que el uso de camas supletorias se limite a un máximo de dos o que no haya cunas suficientes. Son algunas de las reivindicaciones de las familias numerosas, para las que también «sería útil contar con más espacios de ocio adecuados a los niños». Por ejemplo, salas de televisión independientes y de juego, y menús infantiles, con precios y cantidades adaptadas a los pequeños.
En el caso del transporte, los autocares no disponen de sillas de seguridad para los niños de corta edad, y tres cuartos de lo mismo ocurre con los taxis, donde es difícil entrar con más de dos hijos.
Pero no todo son inconvenientes. Un aliciente son los descuentos que las asociaciones de familias numerosas ofrecen bajo el plan 'Más familia', mediante el cual este tipo de hogares se pueden beneficiar de los descuentos acordados con diversas cadenas hoteleras de todo el país.
Otra cosa son las golosas ofertas que prometen algunas agencias de viajes. «Este año son muchas las promociones de niños gratis, pero como te pases en más de dos niños ya no funciona; incluso cuando son tres ya es necesario pedir junior suite o habitación familiar, mucho más caras que las estándar, evidentemente», avisa Teresa Rambla, de Viajes AGP, para quien no son muchas las ventajas de las familias numerosas a la hora de viajar, «a no ser que tengan mucho dinero».
Mejor en casa
De ahí que, como añade Rambla, «si quieren viajar y que no les salga muy caro están limitados a apartamentos o aparthoteles, que no ofrecen las mismas comodidades». Sin embargo, es una de las opciones preferidas, como el alquiler de una casa. Javier Hernández y Elisa Campos llevan varios años escapándose junto a otros amigos. Tienen tres hijos de siete, cuatro y seis meses, y es lo que les resulta más cómodo. «Generalmente nos vamos a la playa o a algún pueblo con otro matrimonio y sus dos hijos, económicamente es lo mejor», considera Javier, que suele desplazarse en su propio coche.
Muchos se apuntan a esa forma de ocio. Cada vez más, en plena naturaleza. Según Carlos Ferrís, responsable del portal viajarenfamilia.net, últimamente se ha notado un mayor interés por los destinos naturales entre las familias con tres o cuatro hijos. «Buscan apartamentos que tengan alguna actividad para todos y paquetes con todo incluido o que les permita hacer la comida ellos mismos para administrar mejor el gasto».
En este sentido, precisa Ferrís, los destinos más demandados son «básicamente zonas tranquilas». «Los centros de vacaciones de turismo rural o los de playa son ideales ya que están en contacto con otras familias, pero con independencia», aclara. De hecho, una de las alternativas con las que más disfrutan tanto mayores como pequeños, según la especialista en tiempo libre Inma Rodríguez, es el camping. «Para los padres, es una forma fácil y sana de pasar unas vacaciones o un fin de semana; para los hijos supone poder moverse a sus anchas, jugar con otros amigos, salir con la bicicleta o ir de excursión», observa.
Tanto es así que la demanda ha hecho que, en muchas zonas de montaña y costa, se amplíe el espacio para tiendas y caravanas, y el número de bungalows, «últimamente muy demandados por familias a las que este tipo de alojamiento les resulta más práctico». Pero también económico: con el carné internacional de camping se obtiene un descuento del 10% sobre el precio de las personas alojadas.
Y es que, aunque no lo parezca, el problema es más habitual de lo que se piensa. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en España hay un millón de parejas con tres o más hijos. De ellas, unas 500.000 tienen la consideración legal de familia numerosa; el resto o no cumple los requisitos -por ejemplo, la edad de alguno de los hijos supera el límite establecido por la Ley de Familias Numerosas (21 años o 25 si está estudiando)- o simplemente no ha solicitado el título o carné oficial de familia numerosa y, por tanto, no consta como tal en las estadísticas o censos de los organismos públicos.