
A finales del verano, la firma prevé alcanzar los treinta empleados. / SALVADOR SALAS
La energía solar térmica es un negocio al alza pese a la crisis. Un buen ejemplo lo constituye la empresa malagueña Novasol, que tras una década en el sector acaba de dar un gran salto cualitativo con la inauguración de unas nuevas instalaciones en el polígono Guadalhorce. La nave, con 1.200 metros cuadrados, permitirá a la compañía propiedad de la familia Jiménez Del Paso, triplicar su cifra actual de facturación.
Así lo anuncia su máximo responsable, José Antonio Jiménez, quien con sólo 31 años lleva ya una década al frente del negocio que en su día fundara junto a sus hermanos Víctor Manuel, Belén y José Daniel. «La energía solar térmica es un sector de negocio con mucho futuro, que está recibiendo fuertes subvenciones de las administraciones y que se está manteniendo bastante estable a pesar de la crisis», afirma.
En efecto, a juzgar por las previsiones de Novasol para este año, parece que la recesión económica no está afectando en absoluto al ritmo de instalación de sistemas de energía solar térmica, que son los que sirven para calentar el agua en los domicilios. El principal motivo de este auge está en la entrada en vigor, hace ahora tres años, del nuevo Código Técnico de la Edificación, que estableció la obligación de instalar estos paneles en todas las nuevas promociones de viviendas.
Al margen del cambio legal, los sistemas de energía solar térmica ganan cada día más adeptos entre los malagueños, debido al ahorro en energía que permiten, a las subvenciones disponibles para su instalación y a las grandes dosis de sol con que cuenta la provincia, según el responsable de Novasol.
«Mucha gente prefiere privarse de unas vacaciones o de algunos caprichos e instalar en sus casas energía solar térmica. Te olvidas de las bombonas de butano y del peligro que conllevan los termos de gas, así como de pagar facturas elevadas de electricidad por los calentadores eléctricos cada mes», asegura Jiménez, quien explica que los equipos que comercializa Novasol tienen un coste medio por vivienda de entre 1.500 y 2.000 euros, incluyendo la subvención que otorga la Junta de Andalucía.
Con la inauguración de sus nuevas instalaciones, Novasol prevé triplicar su cifra actual de negocios, hasta alcanzar los seis millones de euros de facturación anual; y comercializar unos 8.000 paneles solares térmicos, el doble que en la actualidad, según Jiménez. La compañía malagueña opera en la práctica totalidad del territorio nacional, así como en algunos países del extranjero, principalmente Italia, Marruecos, Portugal y Francia.
Fabricación alemana
Entre los objetivos a medio y largo plazo de la firma malagueña está el de consolidar su posición en el mercado español y aumentar su cuota de ventas en el extranjero, en especial en los países ya mencionados.
Novasol inició su actividad en 1999 fabricando la práctica totalidad de sus equipos de energía solar térmica, aunque desde hace unos años ha cambiado de estrategia y ahora compra las piezas en el extranjero y las monta en sus instalaciones. Así, las parrillas de los paneles solares proceden de Alemania y los marcos metálicos se hacen en España.
El responsable de Novasol explica que con la apertura de sus nuevas instalaciones va a aumentar su plantilla hasta los treinta empleados de aquí a septiembre. Hace apenas un año, los trabajadores de la compañía no superaban la decena. «La clave del éxito está en ofrecer la mayor calidad y el mejor servicio técnico postventa», concluye.
Una aventura familiar
La historia de la empresa malagueña Novasol es la de la familia Jiménez Del Paso. La aventura se inició en 1999 después de que uno de los cuatro hermanos, José Daniel, catedrático de Física en la UMA, ideara un novedoso sistema para calentar el agua doméstica con los rayos del sol. Esta patente fue el germen de una empresa que hoy día factura alrededor de dos millones de euros anuales y que acaba de inaugurar una nueva nave en el polígono Guadalhorce.
Hoy, al frente de la firma están los otros tres hermanos, José Antonio, Víctor Manuel y Belén, así como los padres, José y Antonio. El creador de los primeros diseños de Novasol ya no trabaja directamente en la empresa familiar, pero sí sigue muy de cerca sus pasos.