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SURtv.esSURtv.es | RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 9 febrero 2012

Cultura

NARRATIVA

Ignacio Martínez de Pisón firma una antología de cuentos marcada por su excelente fluidez

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La normalidad es la clave del arco
Ignacio Martínez de Pisón. / R. RUIZ
El autor aragonés es suficientemente conocido y su bibliografía amplia; en este libro hace una selección de entre sus cuentos, confecciona su propia antología personal, con lo que la responsabilidad del resultado es del escritor en exclusiva. El volumen se cierra con una 'Nota del autor' en la que defiende que la humildad es la causa de las antologías por lo que suponen de selección. El argumento se puede volver a la contra y considerarlas muestra de vanidad porque se ofrece lo mejor y más lucido de lo mucho escrito y publicado; al menos, presuntamente; casi nadie va a dar las prensas lo peor, sería tontería o provocación.
Estoy de acuerdo con Martínez de Pisón en que una antología tiene mucho de álbum de fotos y los relatos reunidos son fotos de diferentes épocas con coloridos diversos, con tonos distintos; por suerte, el autor no nos martiriza con elucubraciones sobre los cuentos, ofrece unas pinceladas y nos deja con lo que verdaderamente importa, el placer de leer. Estos cuentos tienen una clara vocación de penumbra y se sitúan en el sendero de los héroes que no lo son, en los bordes del precipicio y del fracaso. Una antología es un poliedro. Las caras son distintas pero forman parte del mismo cuerpo geométrico. La luz que se proyecta tiene diversas intensidades y el resultado es un juego de luces y de sombras muy productivo.
En el principio surge el recuerdo del amante de ayer en forma de postal enviada desde Madeira, de eso hace cuatro años. La protagonista en este momento de la línea del tiempo, el del texto, se encuentra en un avión que la lleva al aeropuerto de la isla, el de Funchal, nombre muy sugestivo por otra parte. Elena viaja con su marido, con Carlos, y considera que este viaje es necesario para descansar pero en Lisboa llega la decepción, se trata de un viaje organizado, con participantes de edad media bastante avanzada. Carlos le lleva doce años, ella tiene cuarenta y se considera atractiva y deseable. Partimos de la frustración como estado inicial. Aunque se apartan del grupo, Elena no deja de pensar en su antiguo amante y, en lógica consecuencia, nada le viene bien.
La naturalidad narrativa, la normalidad de la prosa, su excelente fluidez son características de todo el volumen. La verosimilitud es total. Estas cosas suceden y el placer del reconocimiento es uno de los rasgos de la antología. La pareja se va apartando y él se marcha con el grupo para la última excursión programada, mientras ella se queda en el hotel. No seguiré, pero queda al final el paso repentino de la pena al rencor. Ocho son los relatos reunidos en el volumen y todos de calidad.
Humor y ternura son otros elementos que se unen a la tristeza para conseguir un cóctel muy estimulante. ¿Es posible crear una orquesta de calidad para tapar a una cantante mediocre y sólo por amor? Sí, el Persianas se coló por aquella joven y le entregó todo. Desde un presente de orquestina paupérrima y de pueblos de cuarto orden se desgrana la historia de un amor que acabó como el rosario de la aurora y con un guiño. Quien amó dejó de amar y quien no lo hizo al principio se enamoró cuando no tenía sentido hacerlo.
Se ha escrito mucho y bueno sobre la iniciación de un adolescente en el amor. En una casa donde se pasa el verano coinciden unos personajes y unas situaciones que son instantes de la vida diaria. La criada sabia, la madre, el tío conquistador, los dos hermanos, la prima, objeto del deseo del narrador. No pasa nada extraño, una dulce melancolía envuelve la evocación de los hechos. El tiempo cierra y abre etapas en la vida.
Se cuela en las bodas
¿Lo ha invitado el novio o la novia? Ninguno de los dos. Se ha invitado solito porque comer caliente y bien en este excelente hotel es una tentación. Anselmo Soler no se cuela en las bodas; bueno, sí, se cuela pero él es todo un profesional; es capaz de hacer el brindis, de sacar a bailar a la novia, da tono con su elegancia, quizás sea un maestro consumado de una profesión no catalogada aún como tal. ¿Te puedes encontrar a tu hija, a la que abandonaste, desnudándose delante de una cámara? La sorpresa y los remordimientos embargan al personaje y un ramo de flores muy grande es el tributo baldío que se ofrece al pasado.
No faltan las casualidades y el tono de misterio. La muerte de una niña, la muerte de un perro, la carretera, el odio hecho dos frases. En esta línea misteriosa, el poder del primo al que se visita en la casa modernita se va ejerciendo de manera paulatina. El primo que humilla y lleva al personaje al mismo terreno. ¿Por qué? Por el simple placer de humillar. Es más que suficiente.
Las reuniones de familia suelen acabar muy mal; por el contrario, la lectura de este libro acaba muy bien, lo he dicho, placer, no se puede pedir más.
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