Imagen de archivo del juez Baltasar Garzón.
Planes con granadas
El etarra Martitegi también tenía en su poder documentación con planes para realizar diversos atentados. Uno de ellos era el aparcamiento del Metro en la localidad vizcaína de Etxebarri. Otros objetivos eran instalaciones de los cuerpos policiales y del Ejército contra los que se planteaba atentar mediante el lanzamiento de granadas, en unos casos, o con fusiles de francotirador, en otros.
Estos planes eran propuestas que le había remitido algún miembro de la banda con experiencia en otros actos terroristas. Estaban en la misma documentación en la que un etarra proponía matar al juez Baltasar Garzón envenenándolo.
Entre los objetivos terroristas que aparecían en la documentación aparece la Academia de la Policía vasca, de Arkaute, contra la que se proponía lanzar proyectiles de mortero 'Jotake'. Similares eran los planes etarras para la Academia de la Policía Nacional en Ávila, a la que también se había pensado atacar mediante el lanzamiento de granadas.
Los etarras habían incluido entre sus objetivos el cuartel de la Guardia Civil de la localidad guipuzcoana de Oñate y el de la localidad navarra de Dantxarinea. En estos casos se habían dos propuestas alternativas: o bien atacar mediante el lanzamiento de granadas o bien hacerlo mediante un francotirador con un rifle de mira telescópica. Esta última opción era barajada para atentar contra el cuartel del Ejército de Tierra situado en la localidad vizcaína de Munguia.
La documentación etarra tenía, además, datos para otros atentados con bomba contra edificios judiciales de Guipúzcoa.
Unos documentos intervenidos al jefe 'militar' de ETA revelan que pensaba envenenar al juez
El plan consistía en enviar al magistrado una botella de coñac con veneno de parte de un falso admirador
En el punto de mira de la banda figuraban otros magistrados como Fernando Grande-Marlaska o Santiago Pedraz
El ex
jefe 'militar' de ETA,
Jurdan Martitegi, detenido el pasado 18 de abril en Montauriol (Francia), pretendía atentar contra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por considerar que éste les estaba "jodiendo la vida" con sus investigaciones sobre los partidos afines a la banda. Fuentes de la lucha antiterrorista han precisado que en uno de los documentos que figuraban en el "pendrive" (lápiz de memoria) intervenido al etarra se puede leer la siguiente frase, referida al magistrado: "Este hijo de puta nos está jodiendo la vida".
Los planes de
ETA pasaban por introducir veneno en una botella de coñac que le sería enviada como regalo de un falso admirador, según ha publicado el diario El País. El rotativo cita como fuente un documento intervenido a Martitegi, detenido hace menos de dos meses junto a otros dos presuntos etarras cuando pretendían mantener un encuentro.
Martitegi, al ser arrestado, tenía en su poder un listado de atentados entre los que figuraba uno que sería perpetrado durante la investidura de
Patxi López como lehendakari y otro cuyo encabezamiento era: "Propongo hacer una acción mediante veneno". El plan para atentar contra Garzón consistía en enviar como regalo una botella de coñac de calidad o de otra bebida que le gustase al magistrado junto a una copa de cristal cara.
Con el fin de evitar cualquier sospecha de los servicios de seguridad de la Audiencia Nacional, el regalo sería enviado desde una agencia de mensajería que no estuviera en el País Vasco y su remitente sería un supuesto estudiante de cuarto curso de Derecho de una universidad también ajena al País Vasco. En la nota que acompañaría al regalo, el falso estudiante explicaría su admiración hacia el juez por haber procesado a Augusto Pinochet o por las causas abiertas en torno a la corrupción en el
PP, e incluso por "los macrosumarios que tiene con Euskal Herria".
Magistrados en el punto de mira
El documento requisado a
Martitegi señala que el envenenamiento se planteaba como un desafío a las medidas de seguridad del juez y preveía extender el ataque a otros magistrados como Fernando Grande-Marlaska o Santiago Pedraz. Se trataría de una advertencia de que, por más vigilancia que se monte, "se puede golpear a los objetivos, no con bomba o bala, pero...". Asimismo, se subraya que una vez empleado este sistema sería la última vez que funcionara, ya que se adoptarían nuevas medidas de seguridad antiterrorista. En el documento se señalaba que "sería un gran logro para la organización" y proponía tener listo, grabado o escrito, el mensaje de reivindicación para, en caso de que el envenenamiento tuviera éxito, divulgarlo con la máxima celeridad.
Martitegi, de 29 años, es el autor del atentado que acabó en Legutiano con la vida del guardia civil
Juan Manuel Piñuel. Accedió a la jefatura de los comandos de ETA tras las sucesivas detenciones de sus antecesores Garikoitz Azpiazu (Txeroki) y Aitzol Iriondo (Gurbitz).