Aumenta el gasto en lotería, las inversiones al fondo perdido de los juegos de azar, las solicitudes para rifas de cualquier pelaje. Se busca golpe de suerte. No todo va a ser malo. Cuando llegan los malos tiempos, la esperanza a menudo se aferra al clavo ardiendo del azar. O del esfuerzo absurdo exigido por algunos concursos que prometen un futuro mejor o, al menos, más holgado.
Porque esta crisis no es la primera. Para recordarlo, casi nada mejor que ver 'Danzad, danzad, malditos' (1969), la película de Sydney Pollack sobre un concurso de baile durante la Gran Depresión norteamericana. «Ganar hasta morir», recuerda el rondeño Carlos Aires, que ha tomado el título del filme para encabezar su exposición en la sala barcelonesa ADN.
«He querido dar una vuelta de tuerca más a un tema que siempre me ha interesado: la violencia», ilustra el creador. No en vano, 'Danzad, danzad malditos' se presenta, antes que nada, como una suerte de 'grandes éxitos' de Carlos Aires (Ronda, 1974). Ahí están las fotografías de la serie 'Y fueron felices' (2006), alguna referencia al proyecto 'In the glass darkly' (2006) o piezas como 'Pain' y 'Love is in the air', ambas estrenadas en la última edición de Arco de la mano de la galería madrileña Álvaro Alcázar.
«Estas piezas parten de ese proyecto que presenté en Arco, pero son más duras, más fuertes», anuncia Aires. De este modo, el artista rondeño ahonda en la serie 'Love is in the air' y emplea la misma técnica que entonces. Busca en Internet la palabra 'catástrofe' y las imágenes obtenidas le sirven de inspiración para recortar las siluetas sobre discos de vinilo. Música para un baile triste y cruel.
Otro giro
Pero la tuerca sigue girando y 'Love is in the air' mantiene el tono pero cambia de soporte. Ahora son cuchillos estampados con siniestras imágenes en blanco y negro.
La misma superficie afilada que usa en 'Copla', con las delicias de un afilador decoradas con fragmentos de canciones populares. Frases traducidas al inglés que ilustran «lo interiorizada que tenemos la violencia en determinadas manifestaciones culturales de la tradición española».
Un asunto, la reflexión sobre el imaginario patrio más añejo, siempre presente en la obra de Aires, que ahora vuelve, oscila, se tensa, cambia de forma. Como en un baile. Es la danza, irónica y macabra, sensual y lúcida, de las obras de Carlos Aires.