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SURtv.esSURtv.es | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Málaga

MARÍA VICTORIA ROSAS C0ORDINADORA DEL SERVICIO DE ASISTENCIA A VÍCTIMAS DE ANDALUCÍA

El servicio de asistencia creado hace una década atendió el año pasado a dos mil personas que sufrieron delitos
07.06.09 -

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El Servicio de Asistencia a las Víctimas de Andalucía (SAVA) atendió el año pasado a 2.000 personas que habían sufrido algún delito. María Victoria Rosas es la responsable de esta oficina creada hace una década gracias a un convenio entre Unicaja, la Universidad de Málaga y la Junta de Andalucía que ofrece asistencia jurídica, psicológica y social a las víctimas de la delincuencia.
¿Cuál es el perfil de la víctima que acude a este servicio?
Es mujer, de mediana edad, con estudios primarios o medios y con una situación económica precaria, en paro o con trabajos también precarios, y es mayoritariamente víctima de violencia de género, aunque también hay bastantes que han sufrido agresiones sexuales.
¿La mujer es un sujeto más vulnerable al delito?
En violencia de género, sin duda. Pero, por ejemplo, en los casos de agresiones de hijos a padres, suele ser la madre la que acude aquí pidiendo ayuda, aunque la víctima haya sido el matrimonio.
¿Se ha incrementado el maltrato de padres a hijos?
Se mantiene en los mismos porcentajes; suelen ser adultos con problemas de toxicomanías y enfermedades mentales. Lo que sí hemos detectado es un aumento de adolescentes, con edades comprendidas entre los 14 y los 16 años, que maltratan a sus progenitores. La mayoría de ellos vienen hasta aquí derivados de la Fiscalía de Menores y de los juzgados.
¿Han detectado también más casos de abusos sexuales a menores?
Sí. Sobre todo se producen en el ámbito familiar y también escolar, por parte de profesores. Es difícil analizar a qué responde este aumento. No me atrevo a afirmar que haya más casos; puede ser que no están tan ocultos y se presenten más denuncias.
El SAVA lleva diez años en funcionamiento. ¿Es suficientemente conocido este recurso que se ofrece a las víctimas de los delitos?
Yo creo que no, seguimos siendo los grandes desconocidos. Básicamente porque se nos sigue viendo como un servicio de atención a las mujeres maltratadas y no termina de informarse suficientemente de que es para todas tipo de víctimas y para cualquier tipo de delito. Muchas veces las personas llegan aquí cuando ya ha finalizado su proceso judicial, cuando se les podía haber prestado ayuda desde el inicio.
¿Entonces se podría haber ahorrado la penosidad que supone el tránsito de su caso por los juzgados, una segunda victimización?
La víctima siempre sufre una segunda victimización cuando llega a los juzgados, si no la ha llegado a sufrir antes, con las diligencias policiales. Por eso, nosotros tenemos tres grandes objetivos: la atención, darle la asistencia que necesita, y paliar en la medida de lo posible esa victimización secundaria acompañándola a las declaraciones y juicios. También hemos estado haciendo un trabajo preventivo.
¿Cómo llega la víctima, cuál es su estado anímico y qué es lo primero que pide?
Llega en situación de crisis, cuando el delito acaba de producirse. Pide mayoritariamente que se le escuche con atención, quiere contar su historia y desahogarse. También pide que se le asesore bien sobre sus derechos. Aquí se le atiende inmediatamente, sin necesidad de cita previa. Le informamos de que puede ejercer la acusación particular con un abogado de oficio si carece de recursos económicos. Nosotros les recomendamos que la ejerza. Un buen asesoramiento desde el principio es fundamental y proporciona a la víctima seguridad. El apoyo psicológico también es cada vez más demandado. Hace diez años, curiosamente, lo rechazaban, no querían que las etiquetaran de locas; nos contestaban «yo no estoy loca». Ahora, en cambio, casi todas solicitan esa atención psicológica?
¿Una persona que haya sufrido un delito puede obtener ayuda en el SAVA sin haberlo denunciado previamente?
Por supuesto, aunque sí percibimos que hay una situación de riesgo y no quiere denunciar, desde aquí informamos a la Fiscalía de esa situación, sobre todo en cuestiones de malos tratos, porque estamos obligados por ley, eso sí, informando al usuario de que tenemos esa obligación. Pero a parte de esas situaciones de riesgos, no insistimos en la denuncia y la asesoramos sobre todos sus derechos y del proceso penal, pero no le insistimos. Hay víctimas de delitos sexuales que no quieren denunciar porque no se encuentran preparadas en ese momento. Trabajamos con ellas e intentamos ayudarlas a otro nivel y pasado un tiempo presentan la denuncia. Hay que tener en cuenta que enfrentarse a un procedimiento penal por un delito sexual es muy duro para la víctima, mucho más que otros. Tiene que estar muy fuerte para afrontarlo.
Se critica el trato que reciben los menores cuando tienen que pasar por una Justicia hecha para adultos. ¿Qué se puede hacer?
Intentamos que lo niños sean tratados las menos veces posibles y que lo pasen lo menos mal posible cuando son víctimas o testigos en un proceso penal. Intentamos salvaguardar su intimidad, que los juicios sean a puerta cerrada, que declaren sin que los vean y sin que ellos vean a los agresores. Y sobre todo duplicarles las periciales y declaraciones.
¿Pero tal como está montado el sistema policial y judicial es posible?
Lo ideal sería preconstituir las pruebas para que los niños no vengan a juicio. Eso en Cataluña se está haciendo desde hace tiempo y aquí medios técnicos existen para hacerlo.
¿El Estado protege suficientemente a las víctimas?
A nivel económico las ayudas que existen son más bien escasas, más que por la cuantía, por los requisitos que hacen falta para acceder a esas ayudas. La actual ley es bastante restrictiva. Las ayudas económicas para víctimas de violencia de género exigen menos requisitos, aunque son ridículas. El mito de que las mujeres denuncian para obtener esas ayudas se rompería si la gente supiera en qué consiste esa ayuda, que es el 75% del salario mínimo interprofesional. Para las mujeres que sufren malos tratos tenemos muchos recursos duplicados en las distintas administraciones y servicios muy bien montados, en cambio no tenemos recursos para las otras víctimas de delitos. Las de violencia de género son unas privilegiadas con respecto a otras víctimas por la gran cantidad de recursos que existe para ellas.
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