La aventura de dos enamorados que se enfrentan a las dificultades del día a día «hasta vencerlas como una princesa y un príncipe destronados». Ese es el aval con el que el poeta, ensayista y traductor Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950) ha seducido al jurado del XVII Premio de Poesía Manuel Alcántara, el de mayor dotación económica para un solo poema -6.000 euros y una escultura de Jaime Pimentel-. Se imponía así a las 1.300 obras que concurrían al galardón, promovido por el Ayuntamiento de Málaga y patrocinado por la Fundación Unicaja.
Según el fallo dado a conocer ayer, el reconocimiento ha ido a parar por unanimidad a manos del reconocido autor madrileño por la «calidad de la artesanía» de 'Paseo vespertino', un poema que «no tiene una excesiva prolongación en sus versos», endecasílabos asonantados. Así lo anunciaba el poeta Ángel García, que ha formado parte de un jurado presidido por Alfonso Canales y compuesto por los también poetas Álvaro García, Juvenal Soto, Santos Domínguez (ganador de la edición anterior) y el delegado municipal de Cultura, Miguel Briones.
«Luis Alberto de Cuenca prestigia el Premio Manuel Alcántara con la misma intensidad que el Premio Manuel Alcántara prestigia a Luis Alberto de Cuenca», aseguró García. El propio galardonado negaba lo primero, pero no dudó un minuto de lo segundo.
En pleno vuelo
Y eso que ya casi se había olvidado del premio. «Me he llevado una gran alegría porque lo presenté y desconecté», aseguraba ayer De Cuenca, apenas minutos después de conocer la noticia, que, por cierto, le sorprendió en pleno vuelo.
«A mí me da prestigio el premio», aseguraba con rotundidad. Eso sí, al que fuera director de la Biblioteca Nacional y secretario de Estado de Cultura, le produce una especial satisfacción que sea éste el poema premiado. «Yo tenía mucha fe en él, creo que es uno de mis mejores poemas porque está muy elaborado y muy meditado», reconocía recién llegado a Almería, recordando que, en realidad, el «culpable» de todo es el cineasta José Luis Garci. «Confieso que yo no conocía el premio, pero en una cena, me lo comentó y me convenció», admitía con satisfacción tras describir su obra como un «poema meditado y lleno de emoción», «de amor, pero no convencional, sino un poco visionario». Sobre todo porque, como explicó, los protagonistas son dos enamorados «que se dirigen hacia ninguna parte, como si circularan por un reino entre la luz y la oscuridad». Lo escribió durante una leve intervención quirúrgica de su mujer para reflejar «lo vulnerables que somos los seres humanos».
Moderno y clásico
Considerado el poeta más culturalista de su generación, Luis Alberto de Cuenca ha ido construyendo desde 'La caja de plata' (Premio de la Crítica en 1985) una obra poética de línea irónica y trágica, moderna y clásica. Asimismo, el autor ha traducido, entre otros, a Homero, Eurípides o Charles Nodier. En 1987, obtuvo el Premio Nacional de Traducción por su versión del 'Cantar de Valtario'. Además, son suyas algunas de las letras más conocidas de la Orquesta Mondragón y Loquillo. A juicio de Ángel García, se trata de «un poeta de gran prestigio, escritor, helenista, latinista, traductor de los más interesantes de la literatura latina».
«Un hombre relevante y notorio en la vida española; un poeta auténtico con una biografía espectacular», consideró, por su parte, el poeta y articulista de SUR Manuel Alcántara, que da nombre al premio y que presidió la lectura del fallo junto al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre.
Según Alcántara, el hecho de que haya sido Luis Alberto de Cuenca el ganador supone la «suerte añadida» de que la entrega -el 19 de junio- tendrá mayor repercusión. En cualquier caso, el poeta malagueño quiso incidir en «la honradez absoluta» del premio, en el que se abren las plicas «cuando se sabe cuál es el poema premiado». De ahí que en estas 17 ediciones haya habido premiados «absolutamente desconocidos y otros muy sonoros, como Félix Grande o Antonio Hernández».