Lleva muchos años al pie del cañón y conoce como pocos las dificultades que sufren los padres de los niños afectados por el trastorno del espectro autista. Miguel Sánchez indica que lo «primero es un shock cuando se lo diagnostican a un hijo tuyo, casi siempre antes de los dos años», y después una dura prueba durante sus vidas «porque estos niños son agotadores», señala. Además, echa en falta que las clases especiales para autistas cuenten con un profesorado realmente formado en este trastorno. «En estas clases especiales hay un totum revolutum de Down, autismo, parálisis cerebral y otros trastornos», reseña.
¿Qué sienten los padres de un niño autista?
Yo por ejemplo tengo un hijo mayor que es autista, y tiene 37 años, y llevo toda mi vida dedicada a él.
Pero, ¿cómo reciben la noticia cuando se lo diagnostican?
Cuando se lo diagnostican, los padres sufren un shock, se vienen abajo. Conozco casos hasta de separaciones matrimoniales porque no han podido soportar la frustración o la presión. Pero la realidad, la que conozco, es que luego son niños maravillosos, y hasta cariñosos y aceptan a la gente si la gente los acepta a ellos.
Pero, ¿se dan cuenta cuando la gente los acepta a ellos?
Algunos de nivel alto sí, pero la realidad es que la gran mayoría no se da cuenta. En general, tienen una gran dificultad para relacionarse con los demás, para comunicarse con el mundo exterior. Una característica muy peculiar de ellos es que no saben anticiparse al futuro y así no entienden que sus acciones tienen una consecuencia. Digamos que, en líneas generales, no tienen raciocinio.
¿Las aulas especiales en los colegios para autistas están bien dotadas?
Bueno, hay casos que sí y muchos en los que no.
¿Por qué?
Porque en la mayoría de las ocasiones el que los trata no es un especialista. Ha hecho cursos, pero no conoce en profundidad cómo debe de tratarlos. El fin es que los niños se integren con los demás y eso está bien, pero las clases especiales son un 'totum revolutum' de niños con síndrome de Down, autismo, parálisis cerebral, y otros trastornos. Y en el caso del autismo hay que trabajar con ellos con una terapia muy específica si de verdad queremos que evolucionen.
¿Cómo?
Estos niños requieren mucha atención y trabajar expresamente a través de pictogramas para entender el mundo exterior. Hay que hacerles mucho hincapié en la motricidad fina, en actos como abrocharse un botón, ponerse unos pantalones. Eso es fundamental y hay que hacerlo a fondo desde los 2,5 años hasta los 8. Y aunque generalmente no aprenden a leer y escribir, un 5% sí que lo hace.
¿Sienten que las administraciones les ayudan?
Cuando ya está diagnosticado reciben ayudas escolares, y van a aulas especiales desde los 5 hasta los 18 años. Y la inmensa mayoría recibe una pensión no contributiva.
La Ley de Dependencia, ¿les ampara?
Sí, nos ampara en el grado máximo como los niveles de una parálisis cerebral porque los autistas necesitan atención las 24 horas del día. Un niño se maneja con más facilidad, pero a los mayores es más difícil porque también sus padres son más mayores.