Pareja joven, ambos con trabajo fijo en empresas solventes, responsables y buenos pagadores. Es el perfil de los perfectos inquilinos y Juan Fernández tiene la suerte de haber dado con ellos. Este malagueño posee varias viviendas en alquiler por la Costa y no está dispuesto a que se le queden vacías ni a perder a unos arrendatarios que le aportan la tranquilidad y seguridad que todo propietario busca. Para ello, ha decidido no subir las mensualidades e incluso se plantea reducirlas si así evita la marcha de quienes hoy ocupan sus inmuebles.
«Estoy muy contento con mis inquilinos. Son buenos pagadores y no quiero perderlos, y sé que si les subo el precio, se van», cuenta este jubilado, que es testigo del auge de la oferta: «Este año no subo el alquiler ni loco, ya que hay muchos pisos y más competencia y la gente no puede permitirse pagar lo que se pedía antes por una vivienda».
Una ruina
Juan es consciente de la complicada situación económica por la que están pasando muchas familias y sabe que unos precios más asequibles le ahorrarán más de un disgusto: «Hoy en día cualquiera puede perder su empleo, y si se mete en un piso con un alquiler alto puede llegar el día en que no pueda hacer frente a los pagos». Así, este malagueño ha decidido mantener en 700 euros mensuales las cuotas que le cobra a la familia que vive en uno de sus pisos, a la que no aplicará la revisión anual del IPC, como sí hacía años atrás. «Tengo muy buenos clientes y si se van sería una ruina, ya que el piso se quedaría cerrado y ahora, aunque rente poco, al menos consigo un beneficio», apunta.
Durante los dos últimos años, Antonio Jiménez ha alquilado su vivienda a menores de 35 años a través del Plan de Fomento del Alquiler de la Junta de Andalucía. Ahora acaba de finalizar el contrato y reconoce que, en vista del cambio que está sufriendo el mercado inmobiliario, está dispuesto a bajar el precio de su vivienda de 120 metros cuadrados en Huelin en más de noventa euros mensuales, de los 621 actuales a 530.
«La gente no tiene tantas posibilidades económicas como antes y hay que ser competitivos, y la mejor forma de conseguirlo es bajando los precios», explica.