EN el fondo no se crean, con el faraónico Saneamiento Integral tenemos hasta suerte. La mayor parte de la mierda que llevamos lustros vomitando a nuestras playas la vertemos en invierno, cuando pocos son los aguerridos visitantes que se atreven a bañarse con el riesgo añadido de convertirse en mutantes. La inexistencia de una separación de las redes que desaguan las aguas fecales -las del saneamiento-, de las pluviales -las tormentosas-, propicia la paradoja. Cuando truen las tuberías se ponen reventonas y dejan el fétido regalito. Eso explicaba que playas como la de Arroyo de la Represa daban índices de contaminación altos por estafilococos casi todos los veranos. Justo cuando, aunque hedía, estaban algo mejor porque las mediciones se hacían en invierno disparados todos los parámetros. Bandera marrón cagarruta asegurada.
El saneamiento integral, como tantas otras, ha sido una de las grandes entelequias ciudadanas. Explicar el calvario ciudadano daría para un opúsculo pero recordemos algunas claves especialmente sangrantes. Habrá que recordar las luchas con la Junta y el Gobierno para que soltaran la pasta (tarde y mal), que las depuradoras tardaran en construirse y luego utilizaran sistemas antiguos. La primera bombillada fue obligar a las urbanizaciones, que mal que bien tenían sus sistemas privados de depuración, a anular sus instalaciones y conectarse con la conducción general en mantillas que evacuaba al mar como usted en el water. Las primeras depuradoras apenas rastrillaban los OVNIS (esos famosos Objetos Flotantes No Identificados) que animaban el chapuzón. Posteriormente alguna incorporó el tratamiento secundario y sólo ahora, más de veinte años después, trabajamos el terciario, ozono de por medio, que en teoría deja el agua tan limpia e inodora que se podría beber. En todo caso, no les recomiendo la experiencia. Avanzamos, sí, justo cuando nos dicen que las depuradoras y las tuberías se han quedado pequeñas. Es más, hay que renovarlas porque como van cercanas al rebalaje el temporal las rompe con facilidad (y asiduidad). Entonces sí que echamos la mierda a borbotones, tal cual. Durante meses. La solución se hace eterna mientras se enaltece (con razón) el plan Qualifica -la nueva panacea- que se ocupará también del litoral y en Mancomunidad de Municipios andan a la gresca. Como siempre hablando mucho y solucionando poco las cosas que de verdad importan. Y apestan.