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SURtv.esSURtv.es | RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 febrero 2010

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EJERCICIO DE MEMORIA

24.05.09 -

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EL casco antiguo de Marbella ha experimentado un alarmante desgaste en los últimos veinte años, atribuible en parte al pasotismo de sus políticos que vieron en ella a la gallina de los huevos de oro. Sus muchas agresiones consiguieron hacer de él un recinto que ha olvidado el trajín de quienes entraban y salían de sus comercios e, incluso, se admiraban de sus edificios más señeros.
La ambición de unos pocos se centró en los centros comerciales, donde se puede aparcar sin que te acose el fantasma de la grúa, comprar, tomar una copa o ver una película. Paulatinamente encaminaron hacia ellos al resto de la población para incrementar los beneficios. Algo que los comerciantes del centro histórico ya ni recuerdan.
El desgaste de los edificios históricos ha ido paralelo al del centro. La falta de sensibilidad de nuestros mandatarios hizo que muchos desaparecieran y los pocos que quedan entonan su último canto. ¿Por qué Marbella no mima su patrimonio histórico?, esas casonas, mudos testigos de las mutaciones urbanísticas realizadas para asentar a una cultura sobre los cimientos de otra.
Para que el casco antiguo se regenere, es preciso que los ciudadanos lo sientan como la herencia recibida de generaciones precedentes. Experimentar la sensación de caminar por unas callejuelas angostas que te introducen en aquella época en que la medina musulmana fue transformada en ciudad castellana cuando Fernando de Aragón la anexionó a los reinos de Castilla. Presumir de historia es cuidar los vestigios de antiguas civilizaciones y, aunque duela reconocerlo, es algo que el marbellero no suele hacer, pues con demasiada frecuencia se deja llevar por las consignas de quienes sólo ven en esta ciudad una fábrica de hacer dinero.
Basta ya. Tomemos consciencia de una vez por todas de este tesoro y luchemos por él, no con un espíritu revanchista que a poco o nada conduce, sino con la sensibilidad y el conocimiento, con el orgullo de que esta ciudad, durante siglos, mantuvo unas características singulares, hoy poco valoradas.
El centro histórico de Marbella necesita regenerarse. Darle utilidad a los edificios históricos, evitar su ruina y hacer de ellos lugares de ocio y esparcimiento en el que los ciudadanos puedan reunirse para múltiples ocupaciones.
Sería ideal instalar el conservatorio en la antigua Fonda; en la Posada, un centro de interpretación del casco antiguo y talleres para los más jóvenes en la casona de la plaza de Altamirano, de música, pintura e incluso para restaurar los elementos arquitectónicos dañados. En el antiguo hospitalillo, una vez restaurado, el museo arqueológico... Aunque se rumorea que, cuando finalicen las obras, serán los almacenes de las hermandades. ¡No me imagino semejante disparate!, pero el río suena y por ello, es urgente que se despierten las conciencias, Marbella lo merece.
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