España es uno de los países que más sufre la caída del turismo internacional, según los datos difundidos ayer en Madrid por el nuevo secretario general de la Organización Mundial del Turismo, Taleb Rifani. Con cifras provisionales, el turismo mundial se redujo un 7,7% en los primeros meses de este año, pero el descenso fue más acusado en Europa, donde la caída llegó al 8,4%. En cifras comparables, el área sur y mediterránea del viejo continente registró un desplome interanual del 10,5% en el primer trimestre, mientras que en España la llegada de extranjeros se contrajo el doble, un 16,3% entre enero y marzo respecto al mismo periodo de 2008. Tan negativa evolución se atenuará en abril, por las diferencias de calendario de la Semana Santa -que el año pasado coincidió en marzo-, pero no se modificará la comparación con el resto de países occidentales.
Si esa negativa evolución se confirma, España quedará definitivamente apeada del segundo puesto en el 'ranking' mundial de destinos turísticos. Una relación que sigue claramente liderada por Francia -que recibió 79 millones de turistas en 2008- y en la que los datos provisionales del pasado año colocan a Estados Unidos, con 58 millones, en el lugar inmediato. España se quedó con 57,3 millones, y el secretario general de la OMT optó por considerar que entre estos dos países se ha vuelto a dar una situación de «empate técnico».
Precisamente, la caída del turismo en EE. UU. tras el 11-S permitió a España ascender a la segunda posición mundial como destino receptor. Desde entonces, España siempre mantuvo dicho lugar en la lista de países más visitados por turistas internacionales, el mismo puesto que ostenta en el ránking por ingresos turísticos, donde Francia y EE. UU. intercambian sus posiciones. La OMT dispondrá de datos sobre los ingresos de 2008 en junio.
Los indicadores son todavía escasos, proporcionados por las administraciones turísticas nacionales, y en algunos casos se limitan a los dos primeros meses del año. La OMT no ha modificado, de momento, las previsiones que dio a conocer en enero, que cifran la caída mundial de la actividad en un 2% para el conjunto del año.
Pero las llegadas de turistas no son el dato más representativo de la salud del sector. Y cabe esperar una evolución aún peor cuando se conozcan las cifras de ingresos recaudadas por los países, una información que suelen aportar con bastante retraso los bancos centrales. A causa de la crisis, cada vez viajan menos turistas, y los que se desplazan acortan las estancias en los lugares de destino. La Organización Internacional del Turismo alienta por ello la actividad del turismo interior, que no se computa en las grandes estadísticas, pero es capaz de alimentar el desarrollo de muchos enclaves.
En grandes números, todas las áreas europeas sufrieron importantes caídas del flujo turístico en el primer trimestre del año, con descensos en torno al 8%, pero el mayor deterioro se registró en el Mediterráneo, donde se dieron desplomes del 20% en Croacia y del 18% en Portugal. El retroceso fue algo menor en Asia-Pacífico, donde los turistas mermaron un 6% si se excluye el Sudeste Asiático. América apenas se ha visto afectada, por el momento, y el descenso de visitantes extranjeros-1,4% interanual en los meses de enero a marzo- afectó básicamente a América del Norte y el Caribe, porque en el centro y el sur el flujo de turistas siguió aumentando. También creció el turismo con destino a África, y el desplome Oriente Medio tiene una especial justificación, porque, según la OMT, los países de esa región han dejado de contabilizar como turistas a los peregrinos.
Ayudas públicas
La recesión ya hace mella en el turismo, una industria integrada en un 80% por pequeñas y medianas empresas que, con poca capacidad de presión sobre las autoridades, es capaz de crear más empleo que cualquier otro sector en una elevada proporción de países, por su vinculación con el transporte, la construcción y los servicios. En España, la cuota de PIB que representa esta actividad se eleva al 11%, a la vez que mantiene unos 2,6 millones de empleos.
Por eso, el subdirector de la OMT, Geoffrey Lipman, instó a los gobiernos a apoyar esta área de actividad tras recordar que, por el momento, esas ayudas son muy limitadas. La Organización apenas refleja en su página web medio centenar de propuestas incorporadas a los multimillonarios paquetes de incentivos a la actividad que están acordando los diferentes Estados.
En España, la línea ICO, inicialmente dotada con 400 millones de euros para financiar las inversiones en capital fijo que hoteles, establecimientos de restauración, agencias de viajes o empresas complementarias propongan durante este año, colgó el cartel de «agotada» en apenas un mes, aunque ya está dispuesta su ampliación con 600 millones adicionales.