Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
SURtv.esSURtv.es | RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 24 mayo 2012

Más Actualidad

LA TRUBUNA MALAGUEÑA

10.05.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
NO es el humor una característica de nuestra sociedad y, desde luego, tampoco del los artículos de prensa en sus diversos subgéneros. El humor y la ironía -burla fina y disimulada- no habitan entre nosotros. A lo anterior se une el prejuicio de que el humor no es de fiar, penoso lugar común en la tierra en la que se ha escrito la obra más genial del género, nuestra biblia particular, 'El Quijote'. Por todo lo anterior he titulado en latín porque queda como más serio y técnico, más adecuado para espíritus pedantes y dados al fárrago so capa de sabiduría.
El cerdo, el puerco, el gorrino, el marrano, el guarro, el cocho, el cochino, el cuino, el chancho y muchas otras denominaciones que podría añadir merece, con méritos más que sobrados, alabanza y panegírico en todo momento y ocasión pero mucho más hoy cuando se le difama de manera tan aviesa cuanto falsa.
El animal que calificaré de noble y hasta de nobilísimo es, como todos sabemos, un mamífero paquidermo doméstico que, una vez que los académicos de la RAE lo han medido, posee unos siete decímetros de alto y un metro de largo, este último dato, eso sí, aproximadamente. La cabeza es grande, las orejas caídas y la jeta casi cilíndrica, con este instrumento hoza la tierra y las inmundicias; en realidad hoza todo lo que encuentra en su camino. El cuerpo es muy grueso, siguen definiendo los inmortales, con cerdas fuertes y ralas, patas cortas, pies con cuatro dedos, ojo, atentos, los del medio envueltos por la uña, y, atentos de nuevo, rudimentales los de los lados, y cola corta y delgada. Ahora viene lo importante, se cría y ceba para aprovechar su carne y grasa; en realidad se cría y ceba para aprovecharlo todo porque es difícil encontrar un animal más agradecido.
Volvamos al territorio 'culto' para no desesperar a los que por tales se tienen. Cerdo es palabra misteriosa y reciente aunque no lo parezca. La palabra no se usaba en el lenguaje común en época tan tardía como el Barroco, según los datos de que se dispone, aunque el animal se comía desde mucho antes. El origen de cerdo se presta a eruditas consideraciones. Algunos aceptan que viene de cerda, por las que cubren su cuerpo, como aquellas que tenía en su espalda junto con un lunar el Infante de ese nombre, don Fernando de la Cerda, hijo de Alfonso X y de doña Violante, pero no divaguemos.
Sí aparece el cerdo en las fábulas de Iriarte: «Estaba el cerdo presente, / Y dijo: ¡Bravo, bien va!». Es curiosa la distinción entre 'cerdo de vida' y 'cerdo de muerte'. El primero es el que no ha llegado al año y el segundo el que ya está presto para ser sacrificado en la ritual ceremonia de la 'matanza'. La leyenda es curiosa. Set, transformado en cerdo, amenazó a la luna, ojo de Horus, que lo abrasó; según tradición no probada este origen tan ilustre es el de la nombrada 'matanza'; por el contrario, el cerdo es representado muy cultamente, con un arpa en la mano, en un capitel de la cripta de Parize le Chatel en Francia. Basta ya de incursiones culturales.
El cerdo ha sido declarado culpable de la gripe que padecen varios países sin comerlo ni beberlo. El noble animal estaba hozando en una granja mejicana cuando se ha desatado una tormenta que ha llegado al extremo de que en Egipto se hayan sacrificado miles de ellos, sin provecho culinario alguno y mira que la cocina del cerdo ocupa varios volúmenes que se pueden encuadernar con su piel; claro está que puestos en el tema, de poco valen los cerdos en países de obediencia islámica; justo lo contrario de otros como España, donde, precisamente para no ser sospechoso de moro o judío, el poco lavarse y el mucho comer tocino eran signos externos de ser cristiano viejo. El hedor era evidencia de vida piadosa.
No he conocido lugar del mundo donde no se canten las glorias del jamón ibérico, monumento cultural de primer orden y allá los rusos con su prohibición de que entren en su territorio nuestros productos, eso que se pierden, ya volverán, ya, suplicando una ración bien cortada, sobre la se aprestan los dedos hechos huéspedes para cazar una loncha, ese asombro de color, perfume y sabor, ligero y contundente al mismo tiempo, que llena la boca y produce amplias segregaciones de fluidos gustosos sin parigual. También podría hablar del cuento de los Tres cerditos.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Videos de Mundo
más videos [+]
Mundo

Busco trabajo

Primer empleo

Buscar
Vocento
SarenetRSS