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05.05.09 -

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Ring. Suena la campana, que marca la entrada a clase por la mañana. Los adolescentes llevan en sus mochilas sus bolis, libretas, libros, algo de comer para el recreo y, en algunos casos, sus móviles o MP3 apagados o en el modo 'silencio' (no suena cuando entra una llamada). No se puede registrar sus mochilas, pero ellos saben que su sonido en cualquiera de los pasillos o dentro de una clase les delataría y, en la mayoría de los casos, supondría una grave falta que vendría aparejada con una expulsión del colegio por unos días.
¿Por qué son tan estrictos los profesores y directores de instituto con estas herramientas? Porque los móviles y los mp3 o mp4 son unas herramientas con las que se puede vulnerar la intimidad de los alumnos así como de los propios profesores, y como la Red es un gran medio de difusión, todos se han enterado de casos por toda España en los que las imágenes tanto de alumnos como de profesores, en algunos casos vejatorios, les ha llevado a incluir el uso de estos objetos dentro de su Plan de Convivencia como una falta grave, lo que implica, en todos los casos una expulsión del centro durante unos días.
En el IES Guadalpín de Marbella fueron pioneros en poner coto al uso de los móviles y de los dispositivos de música portátiles para evitar males mayores. Hace seis años que está prohibido, según marca el reglamento interno, su uso dentro del centro educativo y los profesores no bajan la guardia. «Si a algún alumno se le sorprende con el teléfono en clase y es reincidente se le incauta durante todo un año», explica el director del instituto, José Luis Rodríguez.
En su oficina hay una especie de arsenal de móviles. Unos 30 terminales, algunos incluso de los que antaño llevaban una antena extraíble y que son casi una reliquia, conviven en una cajón. «En algunos casos cuando se los quitamos les dicen a los padres que se lo han robado para no pasar la vergüenza o que les regañen y les acaban comprando otro», explica. De ahí lo del cementerio de móviles.
Desobediencia
Eso en los casos en que los jóvenes cooperan y entregan voluntariamente el teléfono. La apertura del expediente llega si el propietario se resiste: «En este caso se le sanciona por desobediencia», abunda. Pero no son las únicas conductas que se reprenden. Está igualmente perseguido el uso de móviles para grabar vídeos e imágenes en el instituto, que acaban circulando por las redes sociales.
Los docentes se han convertido, casi a la fuerza, en auténticos expertos en rastrear en Tuenti, Youtube o Facebook en busca de imágenes que podrían vulnerar la intimidad de profesores o de compañeros de clase. Y a veces dan en la tecla. «En este caso el reglamento es bastante severo», advierte. Los últimos expulsados fueron tres alumnos -el que grabó la imagen, el que la colgó en la red y el protagonista-. Estuvieron entre tres y cinco días sin ir a clase. Si hubiera agravante, como que afectaran a profesores, podría elevarse a dos semanas.
En el IES Río Verde también se han registrado dos o tres casos de expulsiones por este motivo. Alguna incluso tuvo el origen en la denuncia de una de las personas que salía en las imágenes. «No podemos registrar a los alumnos pero si vemos que lo están usando les pedimos que los entreguen», apunta su director, Pablo López. Llegado el caso, tienen dos opciones: o estar una semana sin el móvil o una semana de expulsión. Y los datos constatan que, pese a la prohibición, el uso sigue siendo una realidad.
Un centenar
«Tenemos registrados un centenar de teléfonos», explica, al tiempo que pone el acento en que lo más frecuente es que lo entreguen sin problemas. En los colegios también se extrema la vigilancia sobre este tipo de aparatos. «En algunos casos puntuales los niños llevan móviles con ocho o nueve años», confiesa Francisco Martín, director del colegio Vicente Aleixandre. Los padres quieren tener a los hijos localizables en cada momento y les dan móviles cada vez más pronto.
«En la reunión con los padres se les informa de que si necesitan estar en contacto con sus hijos pueden llamar al teléfono del centro», comenta. En este colegio también está prohibido desde principios de curso. Llegado el caso, en centros como el IES Huelín de Málaga, para evitar que los alumnos pudieran caer en la tentación de transitar por la mala dinámica de hacer fotos y colgarlas en Internet, sobre todo en los portales Tuenti y Youtube, los alumnos han recibido charlas en las que se hace hincapié en que con este tipo de actitudes se viola la intimidad del menor.
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