Ocho búhos reales cayeron electrocutados al intentar posarse en los tendidos eléctricos de la comarca de Ronda en los primeros seis meses del año 2003. Para las enigmáticas rapaces de la noche así como para las águilas perdiceras, calzadas, culebreras, ratoneros comunes o buitres leonados, las torretas son tan sólo árboles de hierro. Sin hojas y extraños, pero su altura los hace, para estas aves, un estupendo sitio desde el que otear el territorio y sentirse los amos del terreno. Unas atalayas desde donde hacer valer su poder territorialista, el que ejercen casi todas las rapaces en los enclaves en los que habitan.
Los incidentes del aciago primer semestre del 2003 provocaron una alarma ecologista y social que llevaron a la Consejería de Medio Ambiente y a Endesa Sevillana a trazar un plan para acabar con los puntos negros más peligrosos de la red eléctrica de la comarca rondeña.
Pero como dicen que las cosas de palacio van despacio, entre medias, es decir en el año 2006, una normativa de la Junta más proteccionista, obligó a replantear todo este proceso. Y hoy, afortunadamente, la visita de la delegada de Medio Ambiente, Remedios Martel y del director de Endesa en Málaga, Pedro Méndez, a la zona sólo quiere decir una cosa: han hecho los deberes. El ambicioso proyecto de la Junta, que relata la propia Martel, ha servido para aislar un total de 49 postes eléctricos en los que se ha trabajado en un total de 131 puntos negras. Y ésta parece que será sólo una primera fase, que continuará con otros 80 puntos negros que continúan en estudio.
En esta jornada visitan el remate a una de las actuaciones en el cortijo de El Rancho en el que la cuadrilla trabaja en tensión, es decir, con la corriente eléctrica abierta. «Sube los aislantes y ten mucho cuidado», le espeta el responsable de Elecnor a uno de los miembros de su cuadrilla. El tendido eléctrico está en funcionando. El joven se pertrecha de un traje especial que le protege contra el arco eléctrico, unos guantes aislantes de caucho, y se eleva hasta la torreta con una grúa aislante realizada con fibra de vidrio y recubierta con uretano y resina pigmentada. Todo es poco para trabajar con la tensión eléctrica conectada. Cualquier pequeño fallo, un mínimo error provocaría un cortocircuito y acabaría con la vida del osado. Esta operación que culminan en esta jornada con la ayuda de la empresa Voltasur, es un trabajo que comienza con unos grandes aislantes de plástico que recubren la parte superior del poste, que sirven como espacio de seguridad para ir acoplando todos los elementos que servirán para que un ave nunca pueda hacer contacto entre el poste y una fase de la torreta o en dos fases.
Los técnicos se protegen y a su vez protegen a la rica avifauna de esta comarca privilegiada donde se dan cita tres parques naturales, la Sierra de las Nieves, Grazalema y Los Alcornocales, así como una vasta extensión natural no protegida en la que campan a sus anchas una multitud de aves rapaces que están protegidas en todo el territorio español. Precisamente, en los últimos seis años, la Delegación de Medio Ambiente ha contabilizado, al menos, la muerte de 60 rapaces en estas instalaciones, entre búhos reales, cárabos, ratoneros comunes, águilas culebreras, perdiceras y calzadas, así como buitres leonados.
Y la normativa andaluza es clara: las medidas antielectrocución se deberán aplicar en todos los tendidos de nueva construcción o en zonas existentes que discurran por zonas de especial protección para las aves y de especial conservación como las de la comarca de Ronda, una comarca natural muy sensible. Así, la Delegación de Medio Ambiente ha realizado una inversión de 240.000 euros, mientras que Endesa ha apoyado estas actuaciones invirtiendo 40.000 euros en tareas de apoyo y en la mejora de otros aspectos como son pararrayos y autoválvulas, que evitan que la línea se desconecte en si hay tormentas.
Mientras Miguel Ángel Gordillo, técnico de trabajo en tensión, da las ordenes, los operarios aprovechan para poner unos aislantes rojos en los cables del tendido así como en las zonas del poste en los que el ave podría hacer un contacto eléctrico y provocar un cortocircuito.
Pero, ¿cómo se produce? Imagínese que un búho real, una rapaz nocturna de gran envergadura llega volando hacia un poste en el que se quiere posar para otear el territorio a través de su potente visión nocturna. La electrocución se puede producir en dos momentos: cuando llega volando y sus dos alas, o una de sus patas y un ala tocan a la misma vez zonas del tendido eléctrico no aisladas, o cuando ya ha conseguido posarse y sitúa cada una de sus garras en una de las fases del tendido eléctrico y en la torre, por ejemplo. Por eso, todas las fases y torres cuya distancia sea mayor a la de la envergadura de una rapaz susceptible de posarse en ellos, han sido aislados a través de este plan.
Así, a partir de ahora, cuando se posen en las torretas, lo harán, sin saberlo, con todas las seguridades. Los ojos vigilantes del búho y las astucia de las águilas en busca de sus presas tendrán, en estos postes de hierro, sus aliados. Habiendo sido antes sus enemigos. Un ejemplo simple de desarrollo sostenible: se puede crecer, se pueden necesitar los tendidos eléctricos y éstos, seguramente, tienen que atravesar zonas de gran valor ecológico y otras sensibles, pero han de hacerlo con todas las garantías. Todo sea porque no se pierda el espectáculo de las rapaces sobrevolando los cielos malagueños.